BENEIXAMA, AlicAnte


Dos contadas dos. Una para los niños, niñas y personas de todos los tamaños que se dejaron seducir por un "dolçainer" y su "tabaleter" hasta a la plaça de La Creu de esta localidad alicantina interior y que salen en la foto (parte). Otra, para gente de más edad que la que hay sentada en la foto. ¿Que por qué? Porque Fuckpop Family había organizado La Llobera Festival, un festival de Música en el que incluyeron talleres y mis sesiones para que el festival fuera disfrutado por más gente. Y lo consiguieron. Lo he dicho ya, me encanta la gente que cree en algo y va a por ello.

¿Las sesiones? Un lujazo. Las dos. En las dos la gente se sentó en el suelo, desde el principio preparad*s para disfrutar. Y lo hicimos.

¿La gente? Maja del todo. Entre ell*s, de sorpresa encontré a gente de la FAB, de Borriol, que venían a tocar (Gargan Boig). Cena, charla y risas. Muchas. Gracias.

Gracias a Arturo y el resto de lgrupo y sus colaborador*s la mar de atent*s.

¿La noche? de viaje a Zaragoza. Una preciosidad el cielo de Teurel. Tuve que parar para respirar la inmensidad.

VALENCIA, Valencia

¿Y si os dijera que existe un lugar en la capital del reino que todos los miércoles el viento se trasforma en palabras? Pues está en la calle Turia, como el río y se llama El duende. Un espacio donde el público hace que uno se sienta como en casa. En esta ocasión se trataba de la sesión que ponía en marcha la temporada. Siete narradores, cuatro narradoras, un espontáneo y un grupo muy especial: els Trencaclosques.


Luna, nos contó un romance; luego fui yo con un cuento de libro; Domingo Chinchilla que nos sorprendió con la historia de Amalia, una mujer de un centro de día; Quique, de Murcia, con tres cuentos cortos del admirado Galeano; Patricia Picazo, como la hija pródiga que vuelve a casa desde un pueblo de Salamanca, nos contó una historia Muy Sorprendente, con Mucha Sustancia sobre la vida donde las letras M y S tenían un significado Muy Special; Ana, en la segunda parte, abrió boca hablándonos de un hada madrina también especial; José fue un espontáneo que se lanzó con una versión de los avioncitos de papel; Lourdes, después de hablarnos de ecoaldeas, nos contó una historia de Nasrudin; Vicent Cortés de un suicida y luego… nos cantó. Sacó su guitarra el tío y se marcó una canción cuento que a mí me dejó boquiabierto, no conocía esta faceta suya; Llorenç, con su estilo inconfundible donde mezcla la ingenuidad y la acidez, nos llevó hábilmente por un recorrido de senderismo por los pueblos de la Serra Calderona de manos de una mona un poco lista de más; Susu Benítez nos presentó a su hermano el noruego y nos comenzó a contar una historia tradicional que, el muy macarra, cuando estaba en lo más interesante, no acabó y nos invitó a que fuéramos a escucharla terminar en su próxima actuación en el duende, cuando no hubiera tanta gente; Carles Cano, tan impredecible como siempre nos deleitó con una historia deliciosa.

Y para terminar Els Trencaclosques. Un grupo: tres chicas y un chico (un señor que diría un niño pequeño) que unen música tradicional con historias tradicionales y, sin obligar, hacen que nadie se pueda estar quieto. Un broche de lujo para una noche sin par.

Gracias por la velada de historias compartidas. Gracias al duende por crear este espacio y mantenerlo. Yo volveré el 22 de noviembre. Allí nos vemos. El viaje de regreso a casa lo hice con el coche lleno de historias, abrazos y risas.

Besos.

Amanezco aún en la capital. He tenido suerte. Por la mañana día soleadito. Un lujo sentir el calorcito solar mientras te sientas en la plaza Mayor.

Como con unos amigos y compañeros de trabajo: Borrón y Cuento Nuevo. Comer con ellos es reír seguro y eso siempre es bueno para los que nos preocupamos de seguir una dieta sana. Después de la comida, café y foto.

Carretera para Sanse. El estado de la m-30 de Madrid hace eterno el viaje. Mi sentido de la orientación ayuda también a tardar más de la cuenta.

Después de pasear por varios barrios de la capital consigo encarar mi coche hacia la salida de Burgos.
Mientras, en Sanse llegaba la gente. ¡Ays!, qué nervios.

Esta biblioteca es muy recogidita, pero la gente que la lleva es muy dinámica y la hace grande, enorme. Ya lo pude comprobar cuando estuve el pasado abril contando para los chavales de los coles. Es la que hay en la plaza de la Iglesia. Al ladico mismo del Ayuntamiento.

En esta ocasión, mis historias van destinadas a orejas adultas instaladas en cuerpos de personas de edades variopintas. Desde los 16, 17 hasta los 65, 66.

Un público atento, que no perdía detalle de las historias. Un público muy gestual que sigue la historia y te va diciendo con la cara cómo les esta´cayendo y en los momentos de tensión daba hasta cosa darles un susto, pero el trabajo es el trabajo, y la historia manda. Susto, risas, amor, duda, sorpresa, tensión, dulzura... La biblio se quedó con un halo de emociones que iba siguiendo al público conforme bajaban por la escalera. Espero que llegara hasta su casa, para tejer (parafraseando un cuento de Juan Arjona) así una telaraña emocional desde cada domicilio hasta la biblio.

Un poco de lío al hacer la foto: que si la hago yo, que si la haces tú, que si los diez segundos de automático, que si ven, que si ve... Al final, se hizo lo que se pudo.

Están construyendo una nueva. Eso siempre da alegría.

En San Sebastián de los Reyes da gusto contar.

Gracias.

MADRID (mad), El Retiro





Domingo por la mañana. un día de esos soleados.
Da gusto pasear por este parque lleno de vida: gente piintando (había un certámen de pintura rápida), patinando, titireteando, paseando, hablando, mirando, navegando, y cuaquier cosa que te puedas imaginar y que acabe en -ando.

Me dirijo hacia el Foso de los Monos, ubicado en el antiguo Zoo de Madrid. y como su propio nombre indica, era donde vivían los monos. De hecho el espacio está tal cual, bueno, mucho más limpio, pero con sus árboles secos y sus neumáticos.
un espacio circular en profundidad donde el público, no más de 30, se acomoda en semicírculo sentadito en una bancada corrida. El resto de público, en la parte de arriba, tras la barandilla, que parece que de un momento a otro empiecen a tirar cacahuetes.




La sesión genial. Era mi segunda vez contando dentro de la programación que se llevaba haciendo desde abril y estaba organizada por A Mano Cultura y su sistema de trabajo hace que las cosas salgan "finas finas". El público también genial. gente de todas las edades con ganas, sin pudor ni timideces dispuestos a hacer de todo y, quizá más, dejarse llevar por las historias.

Una hora de historias con libro y otras sin libro, pero en todas espacio para mirar, escuchar y sonreir.

Una gozada de sesión familiar, al aire libre, en un día precioso.

Gracias.

ALMERÍA, Almeria


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No es la primera vez que entro en la cárcel. Ni siquiera voluntariamente. Este es el centro penitenciario de Almería.
Entrar en la cárcel siempre da un poco de escalofríos, sobre todo las primeras veces. En ésta, me estaban esperando en la puerta. Después de pasar puertas que siempre oyes más cuando se cierran tras de ti, de ver una exposición de trabajos (forja, ebanistería, alfarería, bordado y fotografía) en uno de los soleados patios, después de recorrer largos pasillos, llegué a la Biblioteca. Allí anduve viendo el fondo, hablando con la encargada del taller de biblioteconomía y con varios de sus participantes, llegaron los participantes del talelr de animación a la lectura también. Total, unas treinta personas entre las de un curso y el otro. Allí estuvimos hablando sobre la literatura en general, viendo álbumes ilustrados, hablando del contar y de la profesión. Charlando sobre libros a uno se le pasa el tiempo volando, de una manera tan intensa que le cuesta terminar. Pero había que hacerlo, para comer.

Comí con Adrián de ALIN (www.alin-almeria.org) y mientras degustábamos una comida italiana abundante y exquisita, seguíamos con libros y palabras sobre la mesa.

Por la tarde vuelta al Centro. Sesión en el salón de actos con personas de varios módulos. Unas 80 personas estuvomos disfrutando de El primer beso, Los aviones de papel, El regalo, El árbol generoso, Hombre aseado... y otros cuentos. Después cante flamenco con muchas palabras que sonaban a libertad.
Un lujo el poder contar para este público, agradecido siempre.

El retorno a casa por la autovía en la que los paisajes van variando hasta llegar a la urbanizada Murcia. Cada día más edificios, más chalets iguales, más urbanizaciones, menos sostenibilidad. En fin, poco a poco.

Llego a casa sonriendo, eso sí.

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