Anoche ya me quedé impresionado de este pueblo.
Hoy, más. Todo: sus casas escarpadas, su palacio lo más alto, su río que la cruza, sus dos puentes, sus calles, los balcones de sus casas… Todo respira un encanto especial.

En la Biblioteca me espera Carmen, animadora sociocultural. No tarda en llegar Alicia, la bibliotecaria.

Dos sesiones. La primera con las personas más pequeñinas de entre las pequeñinas que siguieron con mucha atención todas las historias. Y dedicaban toda su concentración a repetir los gestos de cada cuento.
La segunda con las personas menos pequeñas de entre las pequeñas. Aquí hubo más risas y más expectación. Lo disfrutamos.

Salimos a comer Alicia, Carmen y yo.
Charla sobre el pasado, los cambios, los recuerdos y las casas de paja.
Después paseo por el pueblo de manos de Alicia (nacida allí), escuchando la historia de los libros aliñada con esa parte emocional que todos tenemos del lugar donde hemos pasado la infancia. Un verdadero lujo. Gracias.


Mi intención era quedarme a dormir, pero en un arrebato mientras me daba el sol muy de lleno, me fui camino de Monreal del Campo.

El viaje, de nuevo, un lujo. Esta zona tiene paisajes impactantes.

El atardecer de cara, mezclado con nubes que amenazan liarse a cantarazos de agua.

Llego a Monreal. Justo encima de mí está la nube. Llueve.
Me mojo, como los demás.

ZUERA, ZaraGoza

Entro en el templo del saber:

"La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) ha concedido el Premio a la mejor iniciativa de fomento de la lectura en bibliotecas abiertas al público a la Biblioteca Pública Municipal de Zuera (Zaragoza)"

Ya ayer hablé con Chus (la sabia) de sus proyectos de animación y formación de usuarios y de sus campañas lectoras. Hoy seguimos a ello. Qué gusto da escuchar a alguien tan… así. Qué gusto da poder compartir ilusiones. En fin, que mientras, la biblioteca se va llenando.
Salieron cuentos de la maleta y algunos de la manga. El público participó de todos por igual.
A una niña de ojos rasgados le gustó más el de Buenas Noches. Muy bonito, sí.

Después, fotos, libros y palabras. Chus me presentó a la figura de D. Odón de Buen, nacido en Zuera.

Despedida con abrazo y carretera y manta. Voy destino Valderrobres, Teruel. Cuento allí mañana y, duermo allí descansaré mejor.

El viaje una pasada. Atardecer de retrovisor con instantáneas de paisajes brutales. La noche, implacable e inmensa. Además, los últimos seis o siete pueblos que crucé no tenían luz por un corte del suministro. Muy bonito todo así, a oscuras.


Como en Zaragoza, en un vegetariano muy bueno. Luego cafelito y blablablás más que interesantes con Samuel.

Llego a Zuera para saludar a Chus, y conocerla, y de allí a Ontinar.
Es un pueblo colono. Bueno, es el primer pueblo colono creado después de la guerra. Yo no sabía nada de los pueblos colonos. Ahora ya he mirado en la red y he leído y algo me contó Mariajo, la biblotecaria.

Y mira tú que voy a conocerlos contando en el primero que se fundó. Un pueblo que sorprende por ser distinto. Sus calles anchas, con jardincillos por aquí y por allá, sus casas bajas… Se ve amplio y verde, sin ser estas urbanizaciones de viviendas “en serie” que hacen ahora sin identidad alguna.

Mariajo, también es más que puntual (debe ser la zona ;o) )
Me sorprende en el bar leyendo Peter Pan. La biblioteca recogidita y muy acogedora. Las madres, el padre y la concurrida infancia, van acudiendo y se van colocando en sus sitios. La escucha se hace latente cuando empieza el primer cuento. A partir de ahí un lujo. Lo pasamos bien. Luego lo dijimos.

Recogí la maleta y, ale, para Zaragoza otra vez. Qué bonita es esta zona oye.

Me levanto temprano y comparto desayuno con Samuel Alonso.

Cojo la autovía con dirección La Puebla del Alfinden. Llego en poquito tiempo. La autovía rodea su castillo para seguir dirección Barcelona. El pueblo se me asemeja alargado.

No es difícil dar con la Biblioteca. Está ubicada en un edificio pegado al Ayuntamiento y tiene un pequeño patio.

Me esperaba Beatriz, la bibliotecaria.

La sesión se hace en una de las salas de la biblioteca. Los niños y niñas llegan más que puntuales, con sus maestras. Con ganas, y eso siempre agrada. Mantienen esas ganas hasta el final y se marchan, sonrientes, después de que les haya firmado tres o cuatro autógrafos.

Un lujo de chavalería, sí. Me gusta mi trabajo.



Besos.

Amanezco a bocinazos a 27 kms. de Zaragoza. Un despertar que rompe el encanto de una noche estrellada y calma.
Llego a Ejea antes de las 8.30 Me pongo a leer. Dos hombres abren el maletero de su coche y ponen música de banda a todo volumen: ellos tocan en directo la trompeta y el trombón de varas. Abandono mi lectura y me dedico a disfrutar de este regalo. Cualquiera que pasa por allí deja su saludo y su opinión crítica sobre las piezas musicales, los instrumentos, el domingo...

Llego a la sesión sonriendo. Samuel Alonso me recibe. Gracias. A Silvia y Marta también.


Me gusta Ejea, pueblo de gente amable. La sesión familiar, está dentro de la programación de la 1ª Feria del Libro. Viene gente: en el suelo, de pie, fuera de la sala... La sala tiene un espejo al final que en un momento dado se hace un hueco, me veo y me asusto (cosas de la autoimagen) La maleta repleta, y con muchas ganas. Las orejas también. Una sesión, ante todo, divertida.

Comida con la organización. Risas, visita a la feria y conferencia de Espido Freire.

Cenita en la capital con risas y, después, sueño, mucho sueño. Hoy sí. Sueños bonitos, ya os contaré.

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