A veces las personas que están un poco locas se juntan y se dedican a organizar jornadas culturales en centros de Secundaria. Este es el caso del IES Dr. Balmis, en Alicante capital. En medio de edificos altos que tratan de privatizar el cielo, aparece este enorme centro coronado por una chimenea de ladrillo que, erguida, contempla con su ojo grande todo lo que abajo sucede. Un centro climático, porque según cuentan, en verano hace calor y en invierno frío, como debe ser, que si no nos desorientamos y no sabemos en qué estación del año vivimos.

Pues aquí se han liado la manta a la cabeza y han organizado unas jornadas culturales con teatro, cineforum, taller de cocina, de té, de cocina mejicana, torneos de deporte, karaoke... y. con buen gusto ;o) una sesión de cuentos. Es brutal. ¿a que sí?.

Contar en los institutos me gusta un montón. Además hace falta, opino. Y por eso las ganas son muchas desde que Lorena (gracias), me lo planteó e intercambiamos correos hasta que conseguimos cuadrarlo.

La sesión se hace en la biblioteca. El alumnado (hoy un pelín más escaso) va de aquí para allá, preguntando, entrando y saliendo por, a y de otras actividades. Poco a poco se va formando un grupillo bastante majo donde saben a qué vienen y eso es una ventaja.

Y con ventaja empezamos y con ventaja llegamos porque fue una sesión con un ritmo especial, sin interrupciones que interrumpieran y con un montón de buenas orejas con agilidad para ir pillando todos y cada uno de los juegos propuestos. Lo pasamos bien; lo pasamos bien.

Gracias y felicidades, a Lorena y su equipo por insistir en propuestas y actitudes como sus jornadas y, al alumando, por dejarse llevar por la palabra. Me encanta ver a los jóvenes reir.

de mi casa a Leganiel y vuelta 784
Mi mente turbada me lleva a barajas de Melo. Aparco frente a la Biblioteca Fermín Caballero, mientras voy pensando en la lengua de asfalto que irá de Toledo a Cuenca o viceversa, una autovía que se unirá estas dos ciudades pero que se llevará (ya lo está haciendo) por delante árboles, tierras de cultivo, paisajes en los que la mirada se entretiene en acariciar las lomas de los campos verdes, y la tranquilidad de varios pueblos.

Como la biblioteca está cerrada decido pasear por la ribera del río que bordea Barajas. Con el cantar del agua sigo pensando en esta forma tan rara que tenemos de progreso. También voy pensando en lo bonito que sería hacer una sesión en la noche abierta paseando las palabras por esta ribera. Pensado y dicho está.
Al rato Sole, la bibliotecaria (un sol), me recuerda que no es en Barajas la actuación, sino que es en Leganiel, otro de sus pueblos (Sole es bibliotecaria en Barajas (en el pueblo y en la urbanización (casi tan grande como el pueblo), Leganiel y Saceda Trasierra) y yo, pues claro lío los tres.
En diez minutos me planto en Leganiel. Doy varias vueltas por el pueblo buscando el lavadero, porque el salón donde se suele contar está al lado del lavadero, pero no hay manera, iglesia para arriba, iglesia para abajo, una punta del pueblo, otra... En el cementerio de este pueblo, Pablo, hace tiempo, le hizo una foto a una tumba a la que se le salían los huesos. Daría para mucho la foto.

Por fin, con ayuda de Sole, encuentro la plaza del ayuntamiento y me doy cuenta que lo del lavadero es en Trasierra. Quizá la actividad mental me aturda. No sé.

Cuando llego a la Biblioteca ya hay gente esperando. Como somos pocos y es un pueblo pequeño, las personas que han venido se van a buscar a las que no han venido. Al ratito ya estamos casi.

La primera sesión es para el público más pequeño. Un público inquieto pero que escucha. Escucha y se divierte, con las historias y con lo que imaginan que puede pasar en muchos momentos delos cuentos. Y mira, así pasamos la sesión, contando, escuchando y disfrutando. De la maleta salen un montón de libros que algunos son contados, otros simplemente se abren para enseñar sus ilustraciones y crear esas ganas de ver más.
La segunda sesión es para jóvenes.
Oye, un grupete la mar de majos. Con vergüenza hasta de reírse, pero les dura poco, lo de la vergüenza, claro. Con cara de asombro, en muchas, muchas ocasiones, recogen las historian de Nudo, una sesión que todas las edades mayores de 12... triunfa. (Sole es la de blanco de la derecha, yo el guapo de la izquierda)
Después colacao con Sole y sobrinas en el bar de la plaza hablando de todo un poco lo que nos hace sentirnos vivos, y vuelta a casa.

De regreso, entre Leganiel y Barajas, una mirada a estos campos que me impregnan por dentro de verde y de brisa.

Toledo es una de esas ciudades por las que da gusto dejar que los pies le lleven a uno, calle arriba, calle abajo. Pero ésta no es una de esas mañanas. Decido que mi cuerpo repose frente a esta postal.La biblioteca está ubicada en la última planta del Alcázar (Las tres puntitas de la derecha). El edificio es impresionante, como el resto de la ciudad. El resto del edificio es de los militares, una lástima, sería brutal convertir el enorme edificio en un espacio de cultura. La gente de Toledo y de Castilla La Mancha lo merece. Que el diccionario detenga las balas, decía el Sabina. Pero bueno, eso de momento parece que está complicado.

Estuve dando una vuelta por la sala infantil y tienen una selección de álbumes ilustrados muy cuidada y actualizada. Me estuve entreteniendo un raro porque llegué con bastante tiempo.

La última vez que vine aquí hacía menos frío y en la sesión infantil estuvimos ocho. Fue una sesión genial porque pudimos sentarnos cerca. Esta vez no cabía un alma. Aún así los cuentos se dedicaron con delicadeza a un público con ganas de escuchar y eso, siempre es un lujo. Estuvimos un buen rato con Cuentos de maleta, y después seguimos disfrutando con los libros en la biblioteca.Veinte minutos más tarde, un grupo de unas ochenta orejas estaban junto a otros tantos ojos frente a mí con las mismas ganas que el grupo que se acababa de ir. Sobra decir que fue un placer contar Nudo para el público toledano, con valencianos, murcianos y conocedores de la provincia entre ellos.

El viaje de vuelta sorprendido por un tráfico despejado y una noche preciosa.

Me acordé de Francisco, el astrónomo malagueño.

PASOS de marzo

A finales de mes lo pongo, pero mira, Lo que queda de mes estaré en:

24 sa MURCIA, mur
22.00 h. YAYERÍAS Prog. Feria del libro de Murcia. ITACA,

25 do MURCIA, mur
13.00 CUENTOS DE MALETA Prog. Feria del libro de Murcia. Carpa en Pza. Sto. Domingo
SAN JUAN DE ALICANTE, alc
18.00 Festival Sant Joan Conta Comienza este festival que dura toda la semana. Biblioteca pública Municipal

26 lu SAN JUAN DE ALICANTE, alc
10.00 CUENTOS DE MANTEL Sesión concertada con IES
17.30 CUENTOS DE MALETA Biblioteca Pública Municipal, sesión familiar.

27 ma VALENCIA,vlc
11.30 LA LLEGADA DEL OTRO Sesión concertada con IES
VINAROZ, cas
17.30 CUENTOS DE MALETA Biblioteca Pública Municipal, sesión familiar.

28 mi ONDA, cas
17.30 CUENTOS DE MALETA Biblioteca Pública Municipal, sesión familiar.

29 ju ALMENARA, cas
17.00 CUENTOS DE MALETA Biblioteca Pública Municipal, sesión familiar.

30 vi TOLEDO, tld
17.00 CUENTOS DE MALETA Biblioteca Pública Municipal, sesión familiar.
19.30 NUDO Biblioteca Pública Municipal, sesión juvenil-adulta.

Postal de atardecer

Mi asiento es ahora su asiento. Y yo, desde fuera, le observo. Está al volante de algo grande para él, algo gigante. Y toca, y abre, y aprieta, y hace fuerza, toda la que puede. Y descubre el cd sin darse cuenta de cómo, y con la música fuerte, me mira y se le abren los ojos y las ganas, y una sonrisa enorme no le cabe en la boca y se le sale.

El coche y yo estamos cansados. Llegamos ahora desde Burgos con gripe, sólo yo, por suerte. Pero a los dos nos da igual. Se nos pasa todo al verle. Y apaga la música sin quererlo, y busca cómo, pero no tiene suerte. Y se le olvida con el espejo, ahora, que se enciende, y se apaga, y se enciende, y se apaga, y su risa es suficiente música para este atardecer anaranjado y lento.

El volante es grande, como el de un barco, uno mercante, o un trasoceánico, o más, otro que atraviese los mares de la tierra y de la luna, hoy queirendo ser llena ya.

Y de repente, de pie, es como un capitán, con gesto serio, mirando al frente, y a los mandos, que observa, y aprieta, y toca, y vuelve a irar al frente, pensando en un canto de sirena, claro. Y esto le relaja, y se sienta. Y sigue explorando y llegan los intermitentes, que no ve desde dentro, per osiente. Y pega su oreja, su oído delicado, como el de un médico escuchando el corazón de su elefante más querido.

Y vuelve a mirarme y el atardecer es más bonito. Mucho más. Y yo ando aquí, con el calorcito en la espalda que me regala la pared recordadno al sol que vió en la tarde.

Parece un sueño, pero no. Es verdd. Es maravillosamente real.

Ya sale, sonriente. Ya voy. Ya no sigo escribiendo y, aunque el día se va apagando, mi alma nace, junto a él, a cada instante.

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