Por cada muro un lamento
En Jerusalén, la dorada
Y mil vidas malgastadaspor cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
Y aunque sangro de tu herida
Y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo
No hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.
Y a nadie le dí permiso
para matar en mi nombre.
Un hombre no es más que un hombre
Y si hay Dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
Rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya.
Y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.
No hay muerto que no me duela,
No hay un bando ganador
No hay nada más que dolor
Y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
No importa el disfraz que viste,
Perdonen que no me aliste,
 bajo ninguna bandera,
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste.
Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos,
No sé que Dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos.
No sé que Dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos.
Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos.
Jorge Drexler



En estos días es imposible ver la tele sin ver la tragedia palestina.


Papi ¿eso de ese niño es jangre? pregunta mi niño a punto de cumplir cuatro años.
¿están muertos? 
Mami ¿por qué hay guerras? ¿me lo explicas?

Y entonces me doy cuenta de que hacía mucho tiempo que yo no me hacía esa pregunta. ¿Por qué hay guerras? Me doy cuenta de que mi rodar por el mundo me ha convertido en un ser estúpido al normalizar esa situación, como casi obvio el ladrido de un perro a lo lejos, o un avión que surca el cielo azul, o la alegría de encontrarme ante un plato de natillas. Menos mal que está el ahí para sacarme de esa rutinaria sordera mental.
¿Por qué hay guerras? ¿Por qué esta guerra que mata aletargadamente toma este ritmo violento de repente? Busco en la red y me encuentro de todo. Hay no pocas páginas que apoyan a Israel y defienden como errores operativos del ejército israelí la matanza de civiles palestinos. Con los ojos grandes trato de comprender, pero no hay comprensión posible. Es una matanza. Ya mueren más civiles que milicianos. Así que ya está bien.

Si esta guerra es por las elecciones democráticas, vaya una democracia.
Si Israel es el pueblo elegido de un dios, vaya un dios.
Si este es el mundo que estamos construyendo, vaya un mundo.

Enlazando enlazando llego a una página donde un padre tiene problemas para que en la tarta de cumpleaños de su hijo escriban el nombre del niño. A su hijo de tres años le puso como nombre Adolf Hitler Campbell, por ser original ya que sabía, dice , que nadie en el mundo se iba a volver a llamar así. 
Si eso es ser original, vaya una mierda la originalidad. El mío se llama Pau, que a parte de Pablo significa Paz, y ojalá se llamaran así miles de niños y niñas, a ver si de tanto oírlo se nos quitaba esta sordera absurda y crónica en la que vivimos.


Que pare ya la barbarie .


NARRANTES

Hace cuatro meses retomé una actividad que me encanta: n a r r a n t e s
Desde septiembre, un grupo de 38 narradoræs recibimos a principios de mes una foto en nuestro correo y tenemos todo un mes para buscarle la historia que lleva dentro.
Ésta puerta es la foto del mes de diciembre. Hoy cuelgo la historia que le encontré, pero os invito a que paséis por la página de narrantes y leáis los cuentos que mis compañeros y compañeras han ido publicando en éste y los anteriores meses. Espero que los disfrutéis.
Abrazos a capazos.


Detrás de esa puerta


Detrás de esa puerta me espera un barco. Un barco. Un inmenso barco pirata. Con doscientos setenta y seis tripulantes y una dama. Olga se llama. Me esperan para navegar rumbo a una isla y encontrar un montón de tesoros y pelear cinto y una batallas y muchas tardes de viento en popa a toda vela. Detrás de esa puerta me espera el mar, con sus ballenas y un pulpo gigante de cuarenta y seis brazos y unas ideas nada benévolas. Detrás de esa puerta hay un castillo, asediado durante doce días. Y en el castillo setecientos hombres buenos y ochocientas doce mujeres mejores, y un rey, y una reina y una princesa: Olga se llama. Detrás de esa puerta me espera un globo aerostático, y ochenta días, y un mundo al que darle la vuelta, y un avión de guerra y una mujer judía, o musulmana, o vietnamita, o republicana, o maya, o persa, o india, siempre de nombre Olga. Detrás de esa puerta me espera la selva, y el pueblo, y Manhattan, y Zalamea, y la noche de Reyes, y el Nilo, y el Cáucaso, y un concurso de volar cometas y una noche estrellada en que la tuve entre mis brazos y... una mujer. Una mujer de voz suave, siempre, y sonrisa aún mejor, siempre, que viene conmigo en todas, todas las aventuras que me aguardan detrás de esa puerta. Y aunque a veces intente cambiar de nombre, yo siempre la llamaré Olga.

Esa puerta, roja, chiquita y vieja es la puerta de mi biblioteca y dentro, está Olga, mi bibliotecaria.

2009

Es bonito el número. ¿no?

Año nuevo, plantilla nueva. Ando trasteando el html, un idioma que desconozco y, torpemente, trato de entender. Aquí os presento este nuevo formato que voy puliendo. Espero que guste.

FELIZ AÑO
FELIZ VIDA

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