CHARLAR EN OLULA DEL RÍO
8 oct 2009
Esta vez llego a Olula de manos de VER DE OLULA, una asociación de personas con discapacidad que, como cada año desde hace siete, han organizado unas jornadas formativas sobre atención socioeducativa. Y allá que llegué yo, a una sala llena de obras pictóricas de las que se entienden, paralela a una sala donde había una exposición fotográfica sobre un barrio almeriense en los años 70. La sala llena de estudiantes y profesionales de pedagogía, pedagogía, educación, trabajo social, educación social y otras formas de intervención social, psicología, intervención comunitaria y padres y madres interesados por ampliar las herramientas educativas.
Me planté con mi maleta llena de álbumes ilustrados y una caja, repelados a última hora de mi estantería, en el último repaso antes de salir. Y dos horas y media estuve dale que dale. Hablando de los álbumes, de algunos en especial, de los tipos que hay, de los temas que tratan, y leí El monstruo de Dani Martín, y conté Del otro lado del árbol, de Mandana sadat, y hablamos de El topo que quería saber quién le había hecho en la cabeza, y mostré la belleza de Alicia editada en Kókinos, y destripamos a El gato tragón de Patacrúa, como referente de lo no usual... Y así paseamos por más de treinta álbumes elegidos de los casi setenta que llevé a la charla. Y luego hablamos de los cómo contar y los por qué, y los para qué, y algún cuándo... Y así se nos fueron pasando los minutos hasta juntar los 180 que tenía. Al final, muchas de las personas asistentes se acercaron a mirar, leer, tocar y apuntarse los libros que compartí.Un lujo. De los grandes. Gracias a Eva, Fran y la asociación al completo, así como a las personas implicadas.
El museo por cierto, digno de acercarse y disfrutarlo despacito. En breve.












