CONTAR EN DAIMIEL
19 nov 2009
A Daimiel ya vine en abril de este año, con primaria. Y lo pasamos bien. Esta vez vengo a contar para adultos. Me recibe, casi sin esperarlo, David Luís, un chico majísimo que trabaja con Analía, majísima también, debe ser la tierra que da esta "majura", y ambos trabajan con Josefina que es la directora. Los tres, están en la foto de abajo del todo, después de haber terminado el trabajo.Por la mañana me espera un grupo bastante numeroso de adultos y jóvenes pertenecientes a grupos, asociaciones y centro como Proyecto Hombre, PRIS, Centro de educación para adultos, centro de rehabilitación psicosocial...
Conté Nudo. Y lo pasamos bien porque al acabar, varios me llamaron monstruo. Eres un monstruo, eres un crack, fenomenal, se iban diciendo, y otros aún se iban riendo de algún trozo de alguno de los cuentos.
Por la tarde tengo el gusto de comentar Yayerías con el Club de Lectura de esta población. Vienen unas veintidós personas (que no están todas en la foto) y echamos una hora y un poquito para hablar de muchas de las historias del libro. Les ha gustado, les ha sorprendido. Ternura, muerte, amor, vida, imaginación, sencillez, imaginación, realidad... Son palabras que van surgiendo en la conversación. A veces hay preguntas directas... ¿esto es verdad o te lo has imaginado?, y otras van menos directas pero el libro ha despertado curiosidades. Me cuentan que aquí los jornaleros se ausentaban de casa quince días para trabajar el campo. (Creo que lo llamaban las quintillas) y allí se contaban historias, a veces, terroríficas, alrededor de un fuego. Hablamos de cómo ha cambiado todo y lo rápido que lo ha hecho.Hablar del libro con un grupo así es altamente enriquecedor por conocer y mirar las historias desde un punto de vista diferente, desconocido y, en ocasiones inimaginable. Eso hace crecer el universo de cada historia, la ensancha, la engrandece, la hace más historia. De las que más gustaron: la primera, la de los pies en remojo, y la de Mirada de amor, o la última, La casa del mal aliento. Un lujo.
Por la tarde, asisto de "colado" a un taller de narración oral en la Biblioteca de Ciudad Real y de allí y con Carmela, una amiga de hace ¡uy! cuántos años, de cervecitas hasta la hora de dormir, que no llega muy tarde.
Otro día que suma. Duermo en un hotelito en Ciudad Real. Un hotelito de esos como... ¿lujurioso?
En el periódico digital de Daimiel, ayer publicaron esto.
En el periódico digital de Daimiel, ayer publicaron esto.
