Se acaba...

Se acaba el 2007. Y parecía tanto hace ahora justo un año... Y se ha pasado en nada. Y a mí me queda por hablar y contaros tanto de Bolivia, de Colombia, (con Cristian, y con John Ardila) y por aquí del Bibliobús de Toledo y Talavera, de Tenerife, del Duende, del Clan, del Brujas, de... Ays, que ya es el año que viene, el 2008 y viene con prisas, que ya son las 3 y pico.

Así que os dejo con mis deseos a través de la letra de una de Sabina. Y en este año os cuento. Reseteamos sesiones, reseteamos kilómetros y volvemos a la carga de la palabra.


Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.

Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.

Que el fin del mundo te pille bailando, (nos)
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.

Que no se ocupe de ti el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.

Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.


Pues eso, que FELIZ 2008, que esté lleno de oportunidades y tengamos ganas de aprovecharlas y sobre todo que nos dejen disfrutar de la vida.

Pasos en diciembre

Ahora, cuando los árboles comienzan a dar unos frutos brillantes y extraños, y las luces nocturnas parpadean colores, y hasta en las gasolineras suenan los grandes hits de la zambomba, os mando la programación de lo que queda de diciembre. Deseando que, a base de mazapán, polvorones, vino dulce y compañía, reunamos fuerzas y ganas para el año que entra, que acaba en 8 y, con suerte, nos devuelven el dinero.


15 sábado. FUENSALIDA. Toledo. BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL.
12.00 CUENTOS DE MALETA. Cuentos para público familiar.

15 sábado. ALICANTE. Alicante. CLAN CABARET, c/ Capitán Segarra, 16.
23.00 LAS CUATRO ESQUINAS. Como todos los años por estas fechas, regreso con placer a "la sala alicantina" el CLAN. Nos vemos. Público joven y adulto.

16 domingo. JUMILLA. Murcia. CAFÉ BRUJAS, c/ Filipinas.
19.00 LAS 4 ESQUINAS, para público joven y adulto.

20 jueves. LA LAGUNA. Tenerife. ARTCAFÉ, c/ Pza. de la Milagrosa.
22.00 NUDO, para público joven y adulto.

21 viernes ALBACETE. Albacete. BIBLIOTECA PÚBLICA DEL ESTADO, c/ San José de Calasanz, 14
19.00 CUENTOS DE MALETA. Sesión familiar.
20.30. NUDO, para público joven y adulto.

26 miércoles, LOS PALACIOS. Alicante. CENTRO SOCIAL.
19.30 CUENTOS DE MALETA. Sesión para público familiar.

27 jueves. SILLA. Valencia.
18.00 CUENTOS DE MALETA, Sesión familiar en el teatro de la plaza.
22.30 LAS 4 ESQUINAS. Sesión joven y adulta. En el salón de plenos del Ayuntamiento.

Y poco más guapos y guapas. Ale, a abrigarse, que se acerca un frío de los grandes. Por cierto, no os perdáis la luna del 24. Es la última llena de 2007 y se va a despedir a lo bestia.

ABRAZOS A CAPAZOS

P.D.:
público adulto y juvenil
NUDO es la recopilación de algunas de las mejores historias contadas para adultos de Félix Albo, un mediterráneo que lleva más de diez años recorriendo los pueblos de aquí y de allá. Cuenta mirando a los ojos de quienes le escuchan, no lo sabe hacer de otra manera. A pesar de su barba, es buena persona y, con tan sólo la palabra, en esta sesión lleva al público acariciando un sin fin de emociones, de la mano siempre, de la mejor de las sonrisas.
LAS CUATRO ESQUINAS En mi colegio jugábamos a un juego: las 4 esquinas. Cuatro esquinas tiene un cuadro, y un rectángulo, y la cabeza de la tozudez, y mis recuerdos. Cuatro esquinas tiene esta sesión. El juego, está en el centro.

público infantil y familiar
CUENTOS DE MALETA La sesión empieza justo cuando se abre la maleta. En ella, un montón de libros tienen un montón de ganas de ver al público, pero sólo algunas historias serán las elegidas. Primero una y después otra, y hasta que no acabe la segunda no empieza la tercera. Y así hasta el final, hasta que la sesión acabe que coincide justo justo en el momento en el que la maleta... se cierra.

ASTURIAS, Paraíso Natural.

Esta tierra me encanta. No sólo por la belleza que encierra cada uno de sus rincones, sino por un montón de cosas más.

Ya se acabó el festival. El festival organizado por ASTURACTIVA.
Este año éramos cuatro: Maricuela, Anselmo, Yosi y yo; pero por aquí han pasado Campanari, Arjona, Cellero, Xaro Pita, Paula (ay Paula), Milo, Mario San Miguel, Pepe Maestro, Pep Bruno, Pablo Albo...

Como veis han venido de los buenos lo mejor, como se merece el público que esta asociación ha conseguido ir creando en estos cinco años de trabajo. Las historias, además, se han oído en espacios especiales, pero uno de ellos nada usual: un museo; El Barjola. A pesar de tener nombre de establecimiento hotelero, el museo dedicado a este pintor, se ha llenado de un montón de palabras y con ellas de emociones durante 15 noches en estos cinco años. Quince noches a las que ha habido gente que no se ha perdido ninguna. Entre el público había gente que decía, este año estás más flaco o, a ver qué nos preparas para el año que viene.

Este año estaba nervioso. Sonaron Las cuatro esquinas, mi sesión nueva que habla de la infancia que se entremezcla con la ida y los recuerdos. Parece que gustó, aunque seguiré trabajando para ya hilar fino y rematar, que eso sólo lo puede hacer el tiempo y contar. Ya la probé en Cuenca (otro público especial) y bueno, ahí rodó.

Pero ha sido especial porque, de momento es el último. Al acabar no dijeron hasta el año que viene, sino hasta luego. Quieren descansar.

Público y profesionales nos hicimos oír a la organización que queremos más. Y es cierto, queremos más, a pesar de reconocer que organizar un festival para dos personas es mucho. Queremos más a pesar de saber que, a parte, han organizado 9 escuelas de animación sociocultural y muchas actividades más. Queremos más sabiendo que son una asociación sin ánimo de lucro y que al final es lo comido por lo servido después de invertir tiempo personal y muchas veces dinero. Pero no tenemos remedio y queremos más. No nos resistimos a admitir que se nos cierra esa puerta donde cada año nos encontrábamos para disfrutar Sí, porque contar en Gijón, en el festival de Asturactiva era eso, disfrutar, contar mirando, dejarse llevar, gozar. Contar aquí es una manera de abrazar y los abrazados y abrazantes (que somos todos al final) nos negamos a prescindir de este abrazo otoñal. Así que esperamos ser lo suficientemente pesados, los narradores y las personas del numeroso público de los distintos espacios, para que descansen estas dos personillas (Marcos y Cris), pero que aquí estamos, en las puertas del Barjola, con la palabra en la boca y las historias en las manos. Aquí estamos deseando comer las patatinas al cabrales, y la sidra, y la sangría de sidra, y pasear por cimata, y dejarnos calar por el orballo (agotador) y bajar por la escalerona y pasear por esa impresionante playa de San Lorenzo, y abandonarse en ese cantábrico, y correr a Casa Fede, o a la Xana, o a la Carballera, o al Lavaderu, o disfrutar de un paseo por el botánico... y así cada día, descubrir porquito a poco esta ciudad llena de eificios solemnes y gente agradable.

Un goce Anselmo, Yosi y Maricuela. Un goce Cris y Marcos. Un goce Gijón, ciudad oreja donde las haya. Asturias, paraíso de la narración oral.

A Asturactiva sólo me queda decir que GRACIAS por estos cinco años y gracias por los que vendrán.

Marcho para Toledo, que hoy empiezo, con muchas ganas y poca voz, en el Biblio Bus,

Ya os cuento.
Abrazos.

Ya estamos en noviembre, con un frío que se asomó pero se fue y ahora parece que quiere volver pero no. Y ya empiezan las bombillas a adornar las calles, y el corte inglés pone su alfombra roja para recibir los créditos de las tarjetas, y los sueños de los niños cuelgan de los árboles. Ya se huele a leña al rojo. Otoño es una época genial para contar historias. En este mes andaré por

8, 9 y 10 5º FESTIVAL DE CUENTOS DE GIJÓN (Asturies)
Desde hace ya cinco años, la gente de Asturactiva lleva a cabo un festival de la palabra. "Cuentos para un mundo posible". Este año reúne a Maricuela, Anselmo Herreros, Yoshi Hioki y un servidor. Mis sesiones son las siguientes.
8 ju
19.30 YAYERÍAS. Cuentos para público adolescente y adulto. CTRO. MPAL. LA ARENA.
22.30 REMINISCENCIAS. Cuentos para público adolescente y adulto. CAFÉ TRISQUEL. C/ Marqués de San Esteban, 30.
9 vi
20.45 Las 4 ESQUINAS. Cuentos para público adolescente y adulto. MUSEO BARJOLA C/ Trinidad, 17, bajo. Gijón
23.00 NU2. Cuentos para público adolescente y adulto. El Llano. C/ Río de Oro, 37. Gijón

Durante dos semanas tendré el goce de contar con el BIBLIOBUS DE TOLEDO, recorriendo los pueblos de

12 lu PALOMEQUE YUNCLILLOS
13 ma DOMINGO PÉREZ CARRICHES
14 mi TURLEQUE ALMONACID
15 ju QUISMONDO STO. DOMINGO
16 vi ALBARREAL BARCIENCE
26 lu LA IGLESUELA ALMENDRAL DE LA CAÑADA
27 ma BUENAVENTURA SOTILLO DE LAS PALOMAS
28 mi TORRALBA DE OROPESA ALCAÑIZO
29 ju VENTAS DE SAN JULIÁN HERRERUELA
30 vi PARRILLAS GAMONAL

20 ma, MOLINA DEL SEGURA, mur

Sesión Matinal para 2º y 3º de la ESO, en IES Ribera de los Molinos.

23 vi, SAN JUAN, alc
17.30 CUENTOS DE MALETA, Sesión para menores de 7 años. Biblioteca Pública Municipal
18.30 CUENTOS DE MALETA, Sesión para mayores de 7 años. Biblioteca Pública Municipal

24 sa LOS PALACIOS, alc
19.30 CUENTOS DE MALETA. Sesión para público familiar. Centro Social de Los Palacios.

28 mi MOTILLA DEL PALANCAR, cue

18.00 CUENTOS DE MANTEL, en la biblioteca, para público familiar.

29 ju CABEZO DE TORRES, mur

21.00 LAS 4 ESQUINAS, sesión para público adulto. Auditorio municipal.


Y poco más guapos y guapas. Ando preparando el mes de diciembre que también deambularé por ahí un poquillo. Ya os cuento. Cuidaos del frío y de los políticos.

ABRAZOS A CAPAZOS

Las calles de Bogotá la recorren de norte a sur. Las carreras de oriente a occidente. A pesar del nombre, las segundas no son más rápidas que las primeras.

De joven me contaron un chiste de un inglés en Alicante obsesionado con el protocolo para poder entablar una relación, desde luego, pasajera, con alguna moza autóctona. Y claro, siempre hay gente dispuesta a echarte una mano incluso en esos menesteres. A mí nunca se me ha ocurrido preguntar por esos métodos en mis viajes y, mira, que gente maja hay en todos los lares. Aquí en Bogotá también. A parte de los organizadores del evento Quiero cuento, existen y son, un grupo de gente voluntaria denominados "logísticos" que te llevan, te traen, te preguntan si necesitas algo y te contestan como pueden a las raras preguntas que uno hace cuando se encuentra en tierras donde la mayoría de las cosas le llaman la atención.

Sí, Colombia no es el país agresivo y violento que a uno le enseñan en los periódicos y telediarios de la tierra que habito. Los estereotipos son más injustos cuanto más extendidos están. En Bogotá la gente es amable, sonriente y cálida. Hablan de "su merced" cuando no hay confianza excesiva y de "mi parcero" cuando hay una amistad que da gusto proclamar. La gente gusta de sentarse a comer o probar una colombiana (no mal penséis, es un refresco anaranjado de color pero no de gusto). Una ciudad grande donde los trayectos de un lugar a otro se hacen largos, en taxis que van esquivando las vidas de los otros para no convertirlas en muerte. Y lo consiguen, aunque a uno se le estremezca el alma.

La moneda va de mil en mil, y cuando uno lleva 25000 pesos piensa que lleva todo un dineral y, aunque sólo sean 10 euros, para mucha de la gente que vive aquí, es todo un dineral. La sociedad está clasificada en estratos. Cuanto más arriba, más cosas y menos gente. En el estrato más bajo, por ejemplo, se vive con menos de 1 dólar al día y deambulan por las noches con sacos enormes llenos de papeles, latas, plásticos y miserias, el que alcanza a poseer alguna miseria. Por no tener no tienen ni miedo, hace tiempo que lo perdieron.

Según el estrato en el que vivas, que viene determinado por la zona donde tienes ubicada la vivienda, según me explican, tarifica tu aportación a los impuestos. En teoría, quien más tiene, más aporta.

Y así me paseo yo por las grandes avenidas de esta ciudad, con una cuarentena de miles de pesos en el bolsillo y disfrutando de los acentos y sonrisas de la gente que hormiguea en sus calles desde primeras horas de la mañana.

Amanece temprano y temprano la gente sale a la calle. Yo también. En mi primer paseo solo, al girar una esquina, me topo de frente con una señora que me mira y me dice: ¡Ay qué pena! a lo que yo le respondo que soy feo pero no para tanto como dar pena. Ella ríe y se va, sin dar explicaciones. Luego me explican que es una expresión de aquí que es como para pedir disculpas. Y me sigo acordando del chiste porque el protocolo que le explican al inglés es que cuando vea a una moza de buen ver le grite ¡la madre que te parió! (Anda que los consejitos... habrá que ver a quién le ha preguntado el inglés).

En los días que disfruto en Bogotá se prende fuego uno de sus cerros. A penas hay medios para sofocar el incendio. Mientras el festival se desarrolla bien.

La sesión inaugural es todo un lujo en un espacio idóneo. La sala está practicamente llena y los cuentos quedan flotando en el aire por los aplausos.

Contar en las universidades es otra experiencia única. El externado, la javeriana, la nacional... En uno de los espacios cae un sol de punta y la gente se va acercando despacico. Yo me quedo rojo. Pero no de vergüenza, sino del sol. Pero rojo rojo. Rojo hasta el punto de recordar el final del chiste donde el inglés, rojo también por el sol mediterráneo y confuso por el sol, la sangría y la cegazón del objetivo, ante una moza de buen ver grita ¡A ti te parío una madre! a lo que la chica, educada, le devuelve: ¡y a ti una gamba! Imbécil.
Y así me sentía yo, no como un imbécil, sino como una gamba.

Rojo disfruto de esta ciudad enorme, acompañado de gente a la que inevitablemente le coges cariño.

La despedida fue breve, pero intensa, disfrutando de un cóctel de marisco sabrosísimo.

Vuelo camino de Cali.

Desde hace varios meses, trato de leer con frecuencia varios blogs. Alguno a diario y otros semanalmente. Me ayuda esto a hacerme una idea de qué se cuece por las partes del mundo que me preocupan y me interesan y, también, me da ganas para mantener este blog así, día a día. El País o Público, como cualquier otro periódico, sólo me dan disgustos; es raro que en sus titulares encuentre alguna alegría, aunque a veces parece que lo intenta.

Los blogs son distintos. En ellos te vas dando un paseo por opiniones y noticias de todo tipo y aquí es más fácil encontrar motivos para sonreír, para pensar que queda mucho por hacer pero que hay un montón de gente ahí, con ganas.

Hoy quiero pararme en uno de ellos y darle las gracias, y, a parte de dejar un comentario (bueno dos que uno es torpe), pues también aquí. Se trata de una biblioteca. Una Biblioteca, con mayúscula, claro Biblioteca Marcel.li Domingo, en Tortosa.

En su último artículo, la directora Irene Prades Ginovart habla (muy bien) de por qué se hacen tantas actividades en el centro que dirige. Y explicándolo manifiesta toda una filosofía que comparto y apoyo y por ello divulgo.

Habla de que la biblioteca va más allá de la lectura, más allá de la difusión.
Habla de convertir las bibliotecas en salas de comunidad, convertirlas en punto de encuentro.
Habla de diversificar y ampliar sus funciones.

Y para ello se plantea así, con una naturalidad pasmosa, unos objetivos que creo debo reseñar y, torpemente pero con buena voluntad, traduzco al castellano.

- Crear una consciència col·lectiva del valor i importància de la biblioteca com a recurs informatiu, documental i cultural dins la comunitat on ens trobem.
- Crear una consciencia colectiva del valor e importancia de la biblioteca como recurso informativo, documental y cultural dentro de la comunidad en la que nos encontramos.
- Oferir als possibles usuaris la possibilitat de conèixer els serveis de la biblioteca i la idea que a la biblioteca no sols hi poden trobar llibres.
- Ofrecer a los posibles usuarios la posibilidad de conocer los servicios de la biblioteca y la idea de que en la biblioteca no sólo podemos encontrar libros.
- Reduir les desigualtats culturals i educatives de la població, facilitant a tothom l'accés als béns culturals.
- Reducir las igualdades culturales y educativas de la población, facilitando a todo el mundo el acceso a los bienes culturales.
- Racionalitzar al màxim els recursos bibliotecaris i demostrar la rendibilitat social de la biblioteca.
- Racionalizar al máximo los recursos bibliotecarios y demostrar la rentabilidad social de la biblioteca.


Que desde una biblioteca se hable de comunidad, racionalización de recursos, rentabilidad social, reducción de desigualdades en la población, accesibilidad a bienes culturales y creación de una consciencia colectiva me parece sorprendente y gratificante.

Con razón esta Biblioteca (insisto en la mayúscula) se ha convertido en un referente cultural de la ciudad. Y claro, sale ya de sus fronteras municipales y llega hasta donde queramos hacerlo llegar. Ojalá sea lejos.

Gracias a Irene y a su equipo.

BOGOTÁ, Colombia

Viajo hasta estas tierras para participar en tres festivales que se desarrollan en tres ciudades: Bogotá, donde me hallo, Cali y Neiva. Por este orden.

A Bogotá llegué el viernes. Desde entonces paseo por sus calles y leo. Me compré en Madrid, donde cené con Laura, María y Silvia (cooperantes en Santa Cruz de quien ya os bienhablé), un libro genial: Mil y un cuentos de una línea (Ed. thule, selección de Aloe Azid). En él hay cuentos impresionantes, que crean todo un universo con muy pocas palabras. Autores como Galeano, Max Aub, Monterroso, Jodorowski... Hay uno de Pablo Albo y otro, que se les ha colado, mío. Me lo leí en el avión, a ratitos, se me hizo un poco más corto el viaje.

Esta ciudad es brutal, muy grande, con amplias calles, y un parque enorme. De momento he paseado poco, y no sé si tendré mucho tiempo de hacerlo, pero me he encontrado con dos espectáculos de "cuenteros" en la calle. Es genial comprobar que hay espacios en la calle con un público estable que va a escuchar historias. En Colombia la palabra tiene mucha fuerza.

Yo, de momento no he contado más que en la W radio (de radio caracol) y tan a gusto, con Camila China, una mujer que embelesa durante cinco horas a un montón de oyentes de todo el mundo. En el enlace podéis escucharla vía internet. Su programa es de esos trasnochadores, pero claro, aquí en esta tierra. En España es de 6.00 a 11.00 Os invito a que la escuchéis un día. Allí estuvimos hablando de cuentos, de festivales, de libros y de la vida un poco. Un placer.

Por lo de más decir que la gente de quierocuento me está cuidando muy bien y me va enseñando la ciudad de a trocitos, para que no me atore.

Y así ando en esta tierra. El festival empieza el martes. En el enlace de quierocuento tenéis la programación, por si os queréis pasar.

Os dejo con una canción que descubrí gracias al "Quillo" de El duende, en Valencia, que me apasiona y me acompaña estos días. GENIAL.

Besos muchos y a cuidarse.

VALENCIA, El duende. Turia 62.

Comienza la nueva temporada de cuentos en este Café valenciano y especial. La séptima. El siete, que sabemos que es un número así, especial también, claro: las notas, los días de la creación católica, los pecados capitales, los colores del arcociris, los días de la semana, maravillas del mundo... Pero para contar éramos más que siete. Muchos más.

Cuando empieza la temporada, cuando acaba y cuando existe cualquier excusa, nos juntamos en el duende personillas para contar y personillas para escuchar. Y es un goce, como ayer. Carles, Llorenç, Domingo, Valentín, Susu, Luna, Ana Ballester, Vicent, Pablo, Amparo, Jesús... y para terminar, cómo no, Els Trencaclosques, un grupo que me enamoró el día que los escuché y así hasta hoy. (De la mayoría de narradoræs están los enlaces en mis ventanas, aquí a la derecha)

La sala, pintada, empapelada y con una cortinilla de luces en el escenario, se llenó de público y las palabras hicieron venir a la chica de la curva con su nueva oferta laboral, vino Nasrudín, un emperador y su dragón, pulgarcito y pulgarcita, unas monas viajeras, Mari Paz y Mari Luz, la reina de Almería, otro dragón, pero éste era un comevírgenes, Frederick, una viuda llorona... Y las historias con música deliciosa del final.

Aplaudimos con las manos sordas, pero no por falta de ganas, sino por las horas que se nos hicieron. Regresé feliz, con abrazos (siempre es un goce ver a Laura y a Silvia) y una luna preciosa que me llevó hasta la última noche que pasaré aquí hasta que regrese de Colombia. Marcho mañana y me voy con muy buen sabor de boca.

Os cuelgo aquí un vídeo que he encontrado, que no es de El duende, además cantan en francés (creo), pero es... bueno ya contáis. (espero que se cuelgue bien, que es la primera vez que hago algo así)

OTRA VEZ LA SGAE

Llega a Cuentistas (lista de narradores y narradoras) de las manos de Blai Senabre (narrador alicantino) el texto, que copio y pego tal cual para delelite de las personas que pasáis a echar un vistazo (que siempre agradeceré poco por mucho que lo haga)

Fecha: 25 de septiembre de 2007 12:53:26 GMT+02:00
Asunto: [cuentistas] de nuevo la sgae

La SGAE ataca de nuevo. Pásalo.
Escrito y firmado por Jose Luis San Pedro, escritor, filósofo y buena gente.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y
padres de alumnos. Sus "clientes" éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas.

Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.

En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?
¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido?
¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?
¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?
Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura?
¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos?
No entiendo a esa Europa mercantil.
Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autorcargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes
ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro


Debo rendir homenaje y respeto a todas las bibliotecarias que llevan ...años ya... tratando de que esta absurdez sin sentido llegarara a ponerse en práctica y, ahora que ya lo está, continúe.

Más información en http://noalprestamodepago.org/


Este año el otoño no entró el 21, como tiene costumbre, sino el 23 de este mes, pero no te preocupes que no tiene nada que ver con el cambio climático.

Dice la R.A.E., en la segunda, que el otoño es la época templada del año, que en el hemisferio boreal corresponde a los meses de septiembre, octubre y noviembre, y en el austral a la primavera del hemisferio boreal. Le falta poesía al diccionario. (No sé si copiar esta acepción estará penado por la SGAE, que claro, últimamente son unos penas)

Es gracioso que en un lugar del mundo comience el otoño y en el otro la primavera. Dos épocas donde el ánimo se ve desbocado (qué triste una primavera sin boca, con la que hablar, con la que besar, con la que poner una O de sorprendido ante cualquier detalle de la vida. Una primavera sin boca es como un otoño desaforado) e incontrolable.

El otoño tiene fama de triste, de decadente. Uno tiende a sentirse así. Y no sé por qué, pero parece que cuando uno se encuentra una cuesta abajo, parece que el cuerpo le pese menos, que pesar pesa igual, pero parece que no. Ante una cuesta abajo uno se suele alegrar, menos en las cuestas del ánimo.

Uno quisiera en esta época tender las tristezas, para airearlas, para ventilarlas, para que se sequen, pero claro, el otoño es un tiempo húmedo, por las lluvias y por las lágrimas, y lejos de secarse, las tristezas se humedecen más, y algunas incluso crecen como los enanos de los circos de la mala suerte.

Me encanta cocinar con cebolla cuando me siento triste (con mucha cebolla), así no tienes que dar explicaciones a nadie de por qué lloras. Pero claro, hay veces en las que ya quisieras tener a alguien a quien poder darle explicaciones de tu sal interior licuada. Y acabas comiéndote solo tus tagliattele con miel, soja texturizada, nueces y cebolla, mucha cebolla. Y si te has olvidado la sal pues te da igual, ya se la echas tú mientras vas comiendo.

Cuando un llora mientras come suele mirar por la ventana, como queriendo ir al otro lado. Da igual si estás dentro o fuera, lo importante es querer ir, mientras se enfría la comida pinchada en el tenedor que espera a media altura a que el pensamiento se vaya y así ella pueda llegar a la boca y de nuevo regresar a la vida.

El otoño también tiene sus cosas buenas. Las playas, por ejemplo se vacían de turistas y por las mañanas emergen menos latas de cocacola y botes de protector solar y bolas de papel de plata (que en verano parece navidad). Y da más gusto pasear por la orilla, dejando, si no hace mucho frío, que el mar te vaya lamiendo los pies desnudos y llenándotelos de arena. Y uno pasea, gozoso, en silencio, disfrutando de esa soledad. Sí, el otoño es tiempo de cebollas y también de soledades. Y de paseos largos escuchando esas canciones que animan a desanimarse. Y de casas de pueblo y de conversaciones al teléfono, y de mirar la luna y de parar y sentir cómo roza nuestra cara con el universo por el girar del mundo.

Soledad,
aquí están mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tu y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy,
te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás
en cada cosa que he callado.

Ya pasó
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir es indoloro.
Que raro que seas tú
quien me acompañe, soledad,
a mi, que nunca supe bien
cómo estar solo.

J.Drexler


Feliz otoño. Feliz vida.

Domingo, día del señor

Titulares de lo que parecía una tarde tranquila de domingo.

De Gaza a Barcelona, pasando por un contenedor turco EFE .Quince palestinos originarios de la franja de Gaza viajan como polizones en el contenedor de un barco desde Turquía a Barcelona

Morir de frío en la 'frontera verde'
CRISTINA GALINDO La madre chechena que perdió a tres hijasintentando entrar a la UE por un bosque polaco se recupera en un centro de refugiados

Hallado el cadáver de un bebé en un vertedero de Girona EFE El cuerpo es de un recién nacido todavía con el cordón umbilical.-

Ingresa en prisión un joven acusado de matar a sus padres en Catarroja LYDIA GARRIDO

Zara retira un bolso con esvásticas bordadas EL PAÍS

Un obispo alemán cambia de parroquia a un sacerdote pedófilo reincidente JOSÉ COMAS

Ocho años de abusos y golpes M. C. B / Á. DE C. Una sentencia revela la ineficacia de la Administración en el caso de un menor maltratado física y sexualmente por sus padres

EE UU e Israel compartieron información secreta sobre la actividad nuclear en Siria ANTONIO CAÑO Los datos llevaron, según 'The Washington Post', al ataque aéreo israelí del 6 de septiembre

Dos heridos en un nuevo tiroteo en una universidad estadounidense D. A.

No recuerdo quién, pero decía que los periódicos, más que periódicos parecen partes de guerra. Qué razón tenía.

ARMAS

Hoy dice El País:

España promoverá por ley la prohibición de las bombas de racimo pese a fabricarlas (1) Curiosa noticia, cuando España duplicó en 2006 sus exportaciones de armas (a países estables como Israel (mensajero de la paz ahora en EE.UU (otro)) o Colombia). Además, al parecer no hay intención de dejar de fabricarlas, y ahora menos claro, que estamos en época de vendimia.


Y sigue alegrándome la mañana con
Aznar advierte en Polonia de que el nacionalismo amenaza con destruir Europa (2); argumentando que "Europa tiene raíces históricas, no es sólo el proyecto de los ingenieros sociales y, si no respetamos esos valores que tenemos en común como Estados-nación, el nacionalismo puede crecer y podría destrozar Europa tal y como lo conocemos" Y me pregunto yo si esas raíces históricas de las que habla, se referirán también al período histórico en el que el pueblo árabe vivía por estos lares (hasta que llegó Isabel, una nazi a la antigua usanza), o seguirá en sus trece.

Y digo yo... ¿estas actitudes tendrán algo que ver con que hoy es el día internacional del Alzheimer? Esta desorientación espacio temporal, no reconocimiento, tendencia a la inmovilidad, reiteración...

A pesar de todo, hay hechos que, lamentablemente, no podemos olvidar:

20.09.07 Llega a Canarias un cayuco con 146 'sin papeles'
18.09.07 Salvamento Marítimo rescata a 59 inmigrantes cerca de Gran Canaria
17.09.07 15 pateras llegan a la costa española entre Canarias y Benidorm
17.09.07 Interceptada una nueva patera con más de un centenar de inmigrantes a bordo en Canarias
10.09.07 74 inmigrantes, interceptados en las costas de Andalucía y Murcia
09.09.07 Llegan 42 inmigrantes en dos pateras a las costas gaditanas en menos de 24 horas

Y así, cada día.

Me gusta cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno".

Me parece un poema tan divertido que no me he resistido a colgarlo. Ya lo siento por los de la SGAE, pero creo que hay otros caminos para compartir la cultura.

Luis Alberto de Cuenca es un poeta de los grandes, opino, y está vivo. Cuando lo lees tienes una sensación de cercanía. Luego te sorprende leer que fue secretario de Estado del PP y más aun que se define como no perteneciente a ningún partido y que estaba en contra de la Guerra de Iraq. De todos modos, la buena cultura está por encima de la política absurda que vivimos.

Espero que os guste.

Aquí os dejo dos enlaces de este hombre, en la
wiki y en el Cervantes. Hay un montón de páginas con poeams suyos, pero llevan mucha publicidad y... no me gusta hacer publicidad de publicidad.

Escucho este titular en el telediario de La2. Luego lo leo en El País en una noticia de hace un año.

Dice que hemos mejorado mucho en cinco años (optimistas los de la ONU). Dice que la mayoría de niños y niñas en esta situación son del África subsahariana. ¡Ah! digo por dentro.

Setenta y siete millones de niños y niñas son muchos millones. Sobre todo pensando que si no van a la escuela estarán trabajando, o con un subfusil en las manos que probablemente pese demasiado para ellos, o una azada los que tengan suerte, o lamiendo penes sucios de turistas de mierda, o rebuscando en las basuras algo para vender o comer, o corriendo delante de quien acaban de robar o alguien que les quiera pegar o detener o cualquier acción que les haga correr.

Setenta y siete millones corriendo (aunque muchos ni en sueños tienen fuerzas) tratando de escapar de su miseria.

Setenta y siete millones de niños y niñas (que siempre son más niñas que niños) es un número que nos debería quitar el sueño. Y no es necesario tener hijos para estremecerse. Simplemente pensar que es dos veces la población de España, y mira que España es grande, y mira que "habemos" gente. Pues dos veces.

Es curioso (¡ja!) que salga esta noticia justo en estos días, cuando la mayoría de familias andan desembolsando una cantidad infame de dinero en cosas que no se necesitan tanto para comenzar un curso escolar. Son curiosas las malas caras de muchos escolares por tener que ir al colegio.

En mis viajes más allá de donde hubiera imaginado nunca, estuve en un par de escuelas sin escuela, donde el alumnado llegaba a pie, muchas veces con los zapatos en la mano para no estropearlos, y llegaban desde tan lejos como nunca dejaríamos ir a ninguno de nuestros niños. Ellos sí, para ir a la escuela. Una escuela sin escuela: sin paredes, sin techo, sin sillas, por lo menos para todos, con una cocina (que es por donde se empieza a construir la escuela allí) donde les dan de desayunar, y de comer, y de merendar y así se vuelven a casa, con la barriga y la cabeza llenas. Y llegan con tiempo y fuerzas para trabajar en casa, con los animales y la tierra y su padre si lo tienen, y su madre, que muchas más veces sí.

Dice el artículo de hace un año que se necesitan maestros y maestras. Gente que quiera enseñar, con ganas más que con recursos. Justo lo contrario que en el primer mundo, donde faltan ganas y sobran recursos. Por suerte quedan maestros de los de antes, de los que se metían a Magisterio no porque fuera fácil, sino porque era su vida, l oque siempre habían soñado, porque conocían la responsabilidad social y cultural que tiene el gremio de los educadores, de la gente que trabaja con la gente, y para eso no sólo hacen falta buenas notas.

Setenta y siete millones de niños y niñas deberían hacer un ruido tremendo, jugando, corriendo, cantando y soñando. Pero los niños que no van a la escuela cantan menos, juegan menos, sueñan menos y muchas de las veces que corren no lohacen para el "tú la llevas".

Lo peor es que las personas que crecen sin infancia no pueden valorarla y se convierten en otro eslabón en la cadena del sinsentido mundial al que tenemos sometido el trocito de mundo que vivimos de puta madre a costa de datos como éste.

Lo mejor es que es todo aleatorio. El que yo esté escribiendo aquí y tú leyendo ahí es pura suerte. Puta suerte. Yo tuve infancia. Tuve la suerte de tener infancia, pero la merecía tanto como cualquiera de los niños que juntos forman esos setenta y siete millones.

Y jode que mucho lo decida el lugar donde venimos al mundo, que en ocasiones, más que una fiesta y una alegría es una jodienda de las grandes.


Los niños y niñas, siempre acaban sonriendo porque a pesar de todo, le tienen ganas a la vida.

SANTA CRUZ, Bolivia

Es la segunda vez en mi vida que visito esta ciudad. La ciudad de los anillos.

La segunda vez que la disfruto. En la primera tuve el lujo de estar con SiLvia y SaMuel, y a partir de ellos establecí toda una red que volví a encontrar en este segundo viaje.

El pez más gordo de esa red fue, sin duda Luca, pero ni por pez, ni por gordo. Mora la casa que habitaban SiLvia y SaMuel sólo que con tres personas más: Anna, italiana como él, Joshua (norteamericano, pero intentando ser buena persona) y Rocío (aunque ella dice que se llama Rosario) que claro, con esos dos nombres no hace falta decir de dónde es.

Luca también es italiano, con todo lo que ello comporta y reconforta. Aunque con una moralidad distinta a la vaticana, por suerte, para él y para el mundo. Me presenté en la que ahora es su casa con mi maleta, con la intención de dejarla allí mientras buscaba un lugar donde pernoctar, pero no hizo falta buscar, Luca me había hecho un hueco en su casa, junto a María, una bibliotecaria obsesionada con la democratización de la lectura (pensaba yo, aunque en este viaje tuve la ocasión de descubrir tras de sus obsesiones). A partir de ahí, toda mi estancia en Santa Cruz fue así, de sorpresa en sorpresa.

El motivo de mi vuelta era impartir un curso, bueno, más que el motivo, la excusa y ya estoy buscando más. El curso lo organizó, como bien pudo, Alejandra, una de las mujeres más guapas de Bolivia y parte del extranjero. Lo celebramos en Jopoi, la escuela infantil de Kathy, otro encanto de mujer (mujer motor y rotor y polea y correa). Allí nos juntamos durante doce horas un grupo majo donde lo masculino escaseaba y lo que había andaba como en otro mundo. Y nos miramos, y nos escuchamos, y nos reímos. Hubo un día que incluso lloramos (casi todas), el último, pero cada una por sus razones, pero claro se había levantado el viento del sur, y eso trastorna a cualquiera.

Kathy tuvo a bien invitarme a descubrir la zona de Samaipata, y quedé enamorado de aquella tierra, a la que me encantaría volver, claro. Allí, además, van a montar una biblioteca, y ya ando pensando en cómo hacer llegar libros, si se os ocurre algo... La monta un grupo de mujeres, así, porque hace falta y no se hace nada, pues ellas se lían la manta a la cabeza y ale: biblioteca.

La casa, ubicada en el número 80 (año en el que aún escuchábamos vinilos), era un hervidero humano. Siempre había alguien con algo que contar, quizá por la intensidad de la vida boliviana, quizá por las ganas de aprender castellano.

Yo aprendí un montón; jamás pensé, por ejemplo, que para determinar la ubicación de un cd, hicieran falta más de dos frases (una preguntando y la otra respondiendo), pero aquí se pueden invertir hasta más de siete minutos, tratando de abordar el pluralismo semántico del castellano desde todos sus flancos. Lo de menos es el cd y su ubicación. Y así con todo.

Luca heredó de Samuel esa antisonrisa natural, pero que hace que luego al sonreír florezcan las amapolas. Por eso se le quiere, por lo menos yo, por eso, por su gentileza, generosidad y por la ironía con la que envuelve su vida, por lo menos lo que conocí, aunque le cueste elegir su ropa interior, o se dedique a reventar cafeteras. No sonríe, por fuera, porque no le da la gana, pero le sobran motivos, de hecho se mea por dentro.

Joshua es norteamericano, así que nunca sabes si lo que dice lo dice de verdad o no, pero casi seguro que no lo siente. Es broma. Un tipo muy majo para ser de allí, que canta genial y que tiene todas las habilidades típicas de los yankis. En las ocasiones especiales en las que cocina siempre prepara comidas de otros lugares del mundo: mejicana, japonesa, iraki... si igual su ejército no pretende someter al mundo, sino simplemente aprender sus recetas porque comida típica norteamericana... No, las hamburguesas también viene de Europa.

Anna es un encanto. Italiana también con toda esa carga de romanticismo que les caracteriza, a muchos. Le costaba seguir mi forma de hablar, rápida y llena de dobles sentidos que a veces ni yo mismo pillo. Pero era sincera, cuando no entendía algo lo decía, y seguía riéndose. A mí me costaba entenderla, pero no por la rapidez ni los dobles sentidos (pues sólo le faltaba a ella), sino porque no se le entendía.

Iba a hablar de Ana, que no Anna, después, para no liar a quien lea, ni liarme yo, pero me parece inevitable nombrarla aquí, sin que ello le reste solemnidad al hecho de haberla conocido. Ana, boliviana y médico y especial entre las personas especiales, siempre decía que la entendía (por su intención integradora) pero luego era incapaz de repetir lo que había dicho Anna. Era como Loyola de Palacios (el señor la tenga lejos) que sabía por qué era necesario enviar tropas a Irak, pero era incapaz de explicarlo.

Con Ana y Anna pasé los últimos dos días genial. Reí como hacía tiempo y, de alguna manera me hice grande por dentro. Si es que es pasármelo bien y echarme a perder. Con Anna tuve un paseo a primera hora de la mañana de mi último día que fue pausado, un paseo como de otoño, con un paso tranquilo y una conversación intensa. Los árboles deshojados y desojados (pero por su propia naturaleza) le daban un tono de despedida a ese paseo. No de Anna, que también, sino del viaje, de todo este mes.

Con Ana me hubiera encantado tener el paseo, pero no pudo ser. Aunque quizá mejor, porque el otoño se hubiera hecho más intenso y cuando a los árboles no les quedan hojas dejan caer sus ramas. Así nacieron los sauces llorones que si beben cerveza se convierten en toborochis, que es lugar preferido para los colibríes y para los perezosos. Con Ana disfruté de Los amantes del círculo polar, y de sus ojos de asombroalegríadesconcierto al final.

Y María (acoplada, como yo). María tenía las orejas hacia adentro estos días. Y andaba ahí, de cena en cena, con una marejadilla interior tirando a marejada, y ella en una cáscara de nuez, con hambre y pena. No es fácil dejar casi un año de vida así, como si nada. No debe serlo y a ella se le notaba. Pero bueno, le daba igual, o no, según se levantara. Un día que se levantó a mi lado amaneció llorando. Tampoco es para tanto le dije, pero no me oyó. El resto amanecía riendo y haciendo ruido (según Luca, que no paraba de toser). María el torbellino ya está por Madrid, y se le nota. Ana sigue en Bolivia, y también se nota. A Luca le encanta el café y los agujeros en el techo. Joshua sigue pensando que no todo es malo en su tierra y a Anna le petó el portátil. De Rocío no puedo decir nada (más que gracias) porque con ella intercambié a penas nueve minutos de conversación. Pero Anna dice que es maja, y si lo dice Anna yo me lo creo.

Y bueno, ya volví de Santa Cruz y allá quedó gente a la que se le quiere, en distintos grados, claro, y no de alcohol, pero hay a las que mucho. Quedaron conversaciones, noches, cervezas, canciones y me traje un montón de cosas: preguntas, recuerdos, fotos, libros y 3100 bolivianos a un país donde no cotizan los bolivianos. Pero también me traje ganas, ganas de volver, si no a Santa Cruz, por lo menos a vernos, donde sea.

Gracias por todo y besos.

SUCRE, Bolivia

Sucre, ciudad calma

Sucre es la capital de Bolivia. Sí, yo también puse esa cara. Resulta que hace cien años hubo una guerra civil y se llevaron el gobierno a La Paz, pero sólo el gobierno, el resto de poderes sigue en esta bella ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad y 800 m. más baja que La Paz.

Pasear por sus calles regadas de noche es algo que todo el mundo debería disfrutar. Huelen a pueblillos conquenses, de gente agradable, tranquila y sonriente, a pesar de haber llegado en una época un tanto revuelta, con gente encadenada en las puertas de los edificios importantes y en huelga de hambre tratando de trasladar la sede del gobierno a este tranquilo lugar.

Imagino yo que si trasladan lo de la sede, esta paz que aquí se respira se difuminará con los jaleos de toda una capital.

Esta zona estaba rodeada de bosques de cedros, pero pasaron los antiguos españoles, que imagino que eran como muchos de los turistas que visitan las playas levantinas actualmente: dejan rastro. En el caso actual botes de protector solar, condones, latas de cerveza y cocacola (bebe lo que ellos y acabarás siendo como ellos), bolas de papel aluminio y olor a after sun; en el caso de entonces ausencia de cedros. Los utilizaron para las construcciones y las minas, pero, ¡!, se olvidaron de plantar, ays, qué memoria.

La ciudad es preciosa, como os digo. Tenéis que venir.
Allí conocí a Cristophe, francés bolivaniense que gestiona un montón de eventos culturales, muy bien gestionados, por lo que he podido disfrutar; Domingo, director del museo, arquitecto y persona con la que me hubiera dado gusto hablar mucho más de lo que hablamos, de las casas, de adobes, de maderas, de construcción, de memoria, de... ays; Mónica, responsable de comunicación del evento y majísima... y así más gente, del centro de cultura alemán, de una fundación con guardería social de una catalana, de una escuela, de...

La sesión muy bien. Vi la noche anterior una obra de teatro que hablaba de buscar el éxito. Un mensaje duro pero muy bien escenificado por un grupo local de teatro. A la mañana siguiente mi sesión, que era al aire libre, pero al aire libre el sol también estaba libre y caía con una verticalidad casi absoluta, así que conté en un espacio mágico: los antiguos aljibes de la ciudad, donde hoy se encuentra el museo de los niños. Allí vino un montón de gente a escuchar las historias y las disfrutamos, vaya que sí.

De la mano de Cristophe descubrí las casas republicanas, las coloniales, su casa (que en breve será hotel) y bastante sobre la cultura y situación sociopolítica de la región. Gracias, claro.

Me hospedé en uno de los hoteles más bonitos que jamás he estado: El parador de Santa María. Un lugar precioso, lleno de detalles y calmo.

Calma es la palabra que define el lugar donde estaba en Sucre, pero una calle más abajo estaba la plaza, y al lado de la plaza el mercado, lleno de gente, con su bullicio, su palabrerío, su color, su olor, su variedad, su vida de mercado. Un lujo de paseo que duró casi todo el lunes, con las manos en los bolsillos y la música bandasonoreando mis pasos. La gente mira y sonríe. Siempre sonríe.

Marcho el martes, dirección Santa Cruz. El aeropuerto de Sucre es pequeñito. Allí, como en todo el país, hay niños que insisten el sacarle brillo a mis botas, que son de esas a las que no se les puede sacar brillo.

Mi avión se retrasa, sorprendentemente ;o), y saco un libro: El león que no sabía escribir. Un libro es muy poco para los tres niños limpiabotas que se acercan a mirar, menos mal que llevo más. Con los libros en la mano y los cajones de betún y gamuza a sus espaldas vuelven a ser niños. Ojalá hubiera tantos libros como para que los niños pudieran dar la espalda a su trabajo que no debería ser suyo.

El avión levanta la panza con dirección a regalarme un viaje precioso. Paso por La Paz, que es como ir de Alicante a Madrid pasando por Bilbao, pero cada uno va a Santa Cruz por donde le place, o por donde le llevan.




LA PAZ, Bolivia

De nuevo tengo la suerte de regresar a tierras bolivianas.
Este año se celebra el 40 aniversario de la muerte del Ché y en esta tierra, al parecer van a celebrarlo a lo grande. Pero yo no vengo por eso. Regreso a esta tierra a trabajar con mis historias.

El viaje, digno de contar. De Alicante a Madrid en tren con pena. En Madrid el vuelo de Aerolíneas se suspende y me llevan a dormir, junto a 150 personas más a... Guadalajara.
A la mañana siguiente de regreso a Barajas. Allí bastantes horas después de cuando nos habían dicho subimos al avión. Algún día os contaré lo sorprendente que puede llegar a ser una persona de 50 años comportándose como un chiquillo de ¿8? Ya os contaré.
El vuelo entre amigos, entre los amigos que nos había dado tiempo a hacer el día anterior. Llegamos a Buenos Aires de noche. Nos tienen dos horas esperando en un autobús. De allí a un hotel, en el centro de esta enorme ciudad. A mí me da tiempo a cenar y ducharme. vienen a por mí y cinco personas más. De retorno al aeropuerto de Buenos Aires rumbo a... ¿Sao Paulo? ¡Sí! Sao Paulo, Brasil... y yo sin tanga.

Allí más lazos, más dudas y por casi subimos al avión. Hubo que pegarse alguna carrerilla. De Sao Paulo (una ciudad impresionante desde el aire) a Santa Cruz (Bolivia) voy buena parte del viaje llorando, quizá el cansancio, quizá que ya se está terminando "Cometas en el cielo", de Housseini. De Santa Cruz a La Paz voy dormitando, a pesar de haber puesto atención a la azafata de vuelo cuando me explicaba qué tenía que hacer en caso de emergencia, pues estaba al ladito mismo de la puerta. "Lo más seguro es que me duerma -le dije- así que si pasa algo, salgan, pero no hagan mucho ruido, por favor" Sonrió, pero no tanto.

La Paz, desde el aire nocturno es brutal. Al llegar allí estaba María, una yeclana cooperante que gestiona todo el asunto cultural desde la embajada española. Ya he llegado, roto, pero estoy aquí y, por suerte, María está sonriente. Siempre se agradece.

En La Paz cuesta respirar. Cuesta hasta dormir. El hotel es de estos de 5 estrellas donde, con frecuencia, hay mucho mal educado y prepotente en el lado del mostrador donde se colocan los huéspedes. Al otro, siempre me encontré con gente maja. Ésta no es una excepción.

En esta ABRUMADORA CIUDAD he venido a realizar cuatro actividades: contar en la feria del libro, un taller de iniciación, ir a un departamento y conocer la ciudad.

De la primera os puedo contar que fue muy bien. Conté en diversas ocasiones para niños, niñas y personas adultas. A veces era difícil pues la megafonía sonaba justo encima del stand de la embajada de España (sí, contaba allí) y entre la altura, el mal dormir y el sobreesfuerzo, al tercer día mi voz quebró. Por suerte, en el desayuno tenía zumos de diversas frutas, chocolate calentito y sandía. Me he puesto hasta los ojos de sandía. No tiene por qué ser bueno para la voz, pero mira, por lo menos desayunaba genial.

El público paceño es muy agradecido. Quizá porque esté poco acostumbrado (aunque esto a veces es una razón de que no lo sea precisamente), quizá porque son la mar de dulces. No sé, pero la verdad es que me dio mucho gusto contar mis historias y al público parece que le gustó escucharlas.

En la feria tuve la ocasión de conocer a muchísima gente maja. Toda la organización de la Cámara del libro, toda la gente de administración, de prensa, el personal del stand, el de la embajada, el cónsul (un lujo comer), el embajador (nunca había charlado con un embajador, parecen tan... lejos, pero J.Francisco Montalbán mantuvo una cordialidad y cercanía muy agradable durante todo el acto inaugural y dos encuentros posteriores)... María, por supuesto, Lía (ahí queda pendiente), Lorena (con diplomacia), y, por extensión un par de cooperantes la mar de majos, más que majos, ays, que se queda corto: Marta y Cesáreo. Bueno, y no me olvido de Elody (la chica de la coleta cortada) y de su compatriota camarera que agarraba los vasos con ansiedad.

También a Gise y Romi, dos argentinas que venían a cubrir la presentación de un libro muy interesante: Ninguna mujer nace para puta. Evidentemente parte de una asociación que trabajan por la mujer boliviana, aunque el libro es una coautoría entre Argentina y Bolivia. La asociación se llama Mujeres Creando. Si estáis por La Paz, acercaros. Si María está un poco más relajada quizá tengáis la suerte de que os expliquen y conozcáis. Yo no la tuve, andaban un poco estresadas con la presentación del libro, pero el lugar me resultó muy acogedor. Pero claro, una cosa por la otra, tuve tiempo de pasear y compartir con Gise y Romi. Un placer. Conversaciones de esas que, de a poco, te hacen crecer. Suerte.

Marta y Cesáreo se animaron a venir al taller. Cuarenta personas (que en realidad, a lo largo del curso fueron sesenta y siete), doce horas y un montón de cosas por decir. Madre qué agobio. Maestras, maestros, gente del teatro, de la intervención social, de bibliotecas, de medios de comunicación, artes, psicología, estudiantes...Modificando la mayoría de ejercicios, quitando, poniendo, reestructurando intentamos que no se hiciera pesado ni lento y que diera tiempo a todo. Y salió. Más por ellos y ellas que por mi. Un grupo encantador, abierto a todo, con muchas, muchísimas ganas de aprender, de compartir, de escuchar y de contar. El último día el curso lo alargamos una hora y media para poder escucharnos y disfrutarnos. Y al final una sorpresa. Hay que ver cómo son. Gracias, lo pasé en grande.

Fui a contar a un departamento cerquita de la ciudad. Un pueblo
500 niños y niñas desde primaria a secundaria que, después de cantar el himno en formación militar y mientras se izaba la bandera (¡madre, qué miedo!) se distribuyeron en distintos espacios: ajedrez, lectura, dibujo, pintura y cuentos. Ole y ole. En grupos de casi 100 fueron desfilando para escuchar mis historias. Y vaya si las escucharon. Un espacio muy bonito el de aquel colegio. Después hubo una entrega de premios: libretas, bolis, lápices, rotuladores, pinturas de dedos... Premios que en algún colegio de mi tierra acabarían por el suelo. No es más pobre el que menos tiene sino el que menos sabe apreciar. Un día genial compartiéndolo con personal de la biblioteca municipal, de la cámara del libro, un papiroflexólogo y el premio alfaguara boliviano.

Y mis paseos pro la ciudad, en solitario, acompañado de la banda sonora de mi Ipod y de las sonrisas de la gente (no hay muchos con barba por aquí). La Paz es sorprendente, las cuestas tienen muchos más grados que las cervezas, quizá por ello las botellas sean de 660 cl. El oxígeno falta, sí, yo lo notaba sobre todo por las noches donde las ideas y las emociones se alborotaban tratando de deshacer una cama que nunca llegué a disfrutar. Vive mucha gente en la calle: pies sucios y caras sucias de niños de a penas dos años, acariciados por manos arrugadas y sucias también.

El tráfico es caótico pero fluido, hay muy pocas "trancaderas" como dicen. Por las noches, batallones de gente recogiendo basura, papel, y urgando en papeleras. Hay 24 h. de dvd's, comida, ropa, y arritrancos típicos. Los jardines son impresionantes. Todo un ejército de jardineros los miman cada mañana. Ojalá los ejércitos del mundo tomaran ejemplo y plantaran árboles y cuidaran los ya plantados. Quizá así tendrían más sentidos sus uniformes verdes.

Mareas de turistas llenan las tiendas de una cuesta interminable donde hay una calle dedicada a la brujería donde puedes encontrar disecados fetos de llamas, llamas cachorrillo, sapos, armadillos... ays. Los mercados son un estallido de colores y olores. Frutas, telas, bollos, carnes, quesos, más telas, tiendas de aparatos eléctricos e instrumentos de percusión (¿qué módulo de autónomo pagará?) La verdad es que pasear por esta ciudad es un regalo para la vista.

Por las noches Cesáreo, Marta, Lorena y María (ya quisiera haber estado en todas) me llevaban a cenar a lugares poco nativos, pero lo intentábamos. Quizá la penúltima noche lo conseguimos. Cenamos en un cubano donde el marido de Tere nos amenizó con su grupo la cena mientras los alrededores de la mesa se poblaron de parejas danzarinas. Al final, Cesáreo y Marta se animaron. El primero con cara de concentrado y una sonrisa como si le estuvieran grabando y Marta con su sonrisa amplia se hicieron un hueco entre los danzantes. No llegaron a confundirse porque el ir contando los pasos siempre se nota, pero oye, para ser un gallego y una madrileña... ya quisieran muchos.

Y cosas que me sorprendieron... Pues la educación de la gente; su amabilidad; la celebración del día de la bandera (¿?); la confirmación de que los militares son iguales en todos los lados (20 min. esperé a que me dejaran entrar en mi embajada, para ser un perseguido...); los limpiabotas, que están sindicados y van con la cara tapada (es como una doble vida, pero de incógnito); las cholitas (mujeres que llevan un atuendo especial, con dos largas trenzas negras y un bebé o un saco a la espalda), los vendedores de las plazas del mercado que son auténticos narradores mezclando el humor y aquello que quieran vender ese día: libros, ungüentos o dioses salvadores; los testigos de Jehová que parecen madrileños, están por todos los sitios; los madrileños, que parecen testigos de jehová, están por todos los sitios; la de cooperantes que hay en un país que cada vez está más tenso; las tensiones territoriales, absurdas, bajo mi punto de vista, en la mayoría de lugares donde se dan, y si no absurdas, por lo menos mucho menos importantes que otros aspectos más primordiales; la ciudad que se viene sobre ti desde cualquier lugar donde mires; la ciudad de noche, que se viene sobre ti desde cualquier lugar donde mires; las colas ante una heladería de helados al mármol; y la inmensidad. La Paz es una ciudad inmensa y bella. Es una parte más de esta Bolivia que, poco a poco, como el xirimiri, me va conquistando.

Y hasta aquí, que no me da tiempo a más.
Luego subo las fotos. Aunque alguna ya podéis ver aquí

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