Hoy arranca mi semana, y me voy ya a Santo Domingo de la Calzada.
¿Vienes?

LA RIOJA
mié. 20 SANTO DOMINGO DE LA CALZADA 
20.00 h. YAYERÍAS (ad.) en La Caja de Música
jue. 21 LOGROÑO 
21.30 h. CUENTOS DEL BOLSILLO (ad.) en La Luna

BURGOS
vie. 22 BURGOS 
21.00 h. YAYERÍAS (ad.) en La Casa de las Musas

Feliz miércoles.

Perita: ÑAGAZA



ÍNTIMO.
Nacimos inmersos en la tecnología.
De adolescente; no, no, ya desde niño recuerdo la ilusión que me hacía meter mi tarjeta en la entrada del cine, además así mi padre obtenía un 15% de descuento en la entrada. Todo eran ventajas. Si metías tu tarjeta al entrar y salir de los establecimientos, te abonaban hasta un 45% del montante a tu cuenta. Tú exclusiva cuenta bancaria que tenías por contrato en su banco, de por vida. Por eso, a parte documento de identidad, cartilla de sanidad, de Biblioteca, carnet de conducir era también tarjeta de crédito con ventajosas condiciones iniciales.
Crecí con ella. En la adolescencia fue moda no registrarse. Era como una rebeldía contra el control, el orden, lo adulto. Más de lo mismo.

Cuando los usuarios de la TIVP (la Tarjeta Identificativa de Vida Personal), fuimos más de diez millones, (tendría yo unos veinte años), lanzaron para celebrarlo la oferta el chip.
El chip era más cómodo, no había que estar sacando la tarjeta cada dos por tres para entrar en el súper, en casa, en el trabajo, en la farmacia. No había tarjeta, así que con sólo pasar el brazo podías entrar, pagar, registrar... Además mucho más seguro ya que nunca se te iba a olvidar y así, en caso de emergencia médica se tenía el total e inmediato acceso al expediente sanitario. Ante cualquier emergencia o sospecha, la localización física era inmediata y exacta. Con el chip nuestros hijos no tendrían la excusa de perder la tarjeta ni esconderla. ¡¡Grandes soluciones. Grandes ventajas!! -repetía la tele-. ¡¡Grandes soluciones. Grandes ventajas!!

Fue todo una patraña, un tremendo engaño estatal, una vuelta de tuerca más sobre nuestros derechos. Estaba claro, pero a cada pájaro nos cantaron nuestra ñagaza. Unos por seguridad, por comodidad, por esta inercia absurda de ir a la última, por educación, por progreso, por no ser distinto. Caímos como tontos, convencidos. Quedamos entrampados con cara incluso de orgullosos.
Al poco cambiaron las condiciones de las cuentas bancarias, los intereses, los plazos, las estorsiones con piel de legalidad y así hasta este sometimiento continuo, esta esclavitud a fuego lento, esta ostentación de impunidad.

Ahora un gps global controla mis movimientos 24 horas. Sabe dónde voy, desde dónde, si titubeo, si me detengo con alguien, si bailo, si corro, si me subo a una montaña o voy a un museo, saben cuánto tiempo me detengo delante de cada cuadro. Saben cuando y con quién estoy, dónde voy con quién, cuantas veces coincido por casualidad y con quién. Y por mis gastos saben dónde, cuándo y qué cómo, dónde, cuándo y qué compro, qué película veo, dónde, con quién la veo... También saben que tengo el azúcar alto y que tengo un 23% de probabilidad de morir por un paro cardíaco.

Me siento tan desconcertado, observado y vigilado como inseguro.

A veces cierro los ojos ante una puesta de sol para que el sistema registrador no la pueda disfrutar.
A veces te tapo, incómodo porque la noche te ha dejado una nalga fuera.
A veces quisiera vivir en aquellos tiempos en los que cuando dijeras te quiero, solo sería mi oído el que lo escuchara, solo sería mi piel la que se erizara, solo mis células las únicas que sacaran sus trompetas y trombones, sus timbales y sus maracas, sus guirnaldas y sus coronas para tocar y bailar como locas la conga del amor.

A veces, cuando te beso, me imagino a los operarios del centro de control haciendo una ovación mientras disfrazados de hawayanos, con sus corbatas por debajo de los collares, bailan la conga del amor. Pero enseguida me sumerjo en el beso.

Eso me hace sonreír. Eso basta.
Eso debe ser lo más parecido a la intimidad.
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ñagaza.
1. f. p. us. añagaza (‖ señuelo para coger aves).

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Esta perita también se ha hecho de rogar.
Feliz semana. 


P.D.: Más peritas en felixalbo.blogspot.com/label/peirtas

Y en esta semana, andaré contando por tres provincias. A ver si alguna te pilla cerca y coincidimos.

¡¡Buena semana!!

MADRID
mié. 13  FUENLABRADA
18..00 h.CUENTOS DE RAÍZ (fam.) en la Biblioteca Pública Municipal El Arrollo, c/ Ilustración, 2.
jue. 14  MADRID
21.00 h. FUEGO (ad.) en La Rochela. Calle de Manuela Malasaña, 31 (M. Bilbao o S.Bernardo)
vie. 15  LAS ROZAS
18.00 h.CUENTOS DE CUENTOS (fam.) en la Biblioteca Pública Municipal León Tolstoi.

GUADALAJARA
vie. 15  GUADALAJARA
21.00 h. PESPUNTES (ad.) en el Salón de Actos de Palacio, Edif. Eduardo Guitián, Avda. del Vado, 15. Dentro de la programación LOS VIERNES DE LOS CUENTOS.
sá. 16  GUADALAJARA
12.00 h. CUENTOS DE CUENTOS (fam.) en la Biblioteca Publica del Estado.
sá. 16  MAYAELRAYO
18.00 h. CUENTOS DE CUENTOS (fam.) en las antiguas escuelas.
sá. 16  CAMPILLO DE RANAS

22.30 h. FUEGO (fam.) en el albergue TEJANEGRA.

TOLEDO
dom. 17  TOLEDO
18.00 h. DE CONTAR (ad.) En la LIBROTABERNA El Internacional Charla sobre el álbum ilustrado, el hábito lector y el arte de contar en casa para padres y madres interesados. c/ Ciudad 15, junto al pasadizo del Ayuntamiento.
20.00 h. CUENTOS DEL BOLSILLO (ad.) En la LIBROTABERNA El Internacional c/ Ciudad 15, junto al pasadizo del Ayuntamiento.

Perita: NUMISMA

MONEDAS

Cuando era niño, mi padre me hizo creer durante mucho tiempo que era mago. Me enseñaba sus manos vacías, las llevaba a mis orejas y como por arte de magia aparecía, tras un pequeño estirón en una de ellas, una moneda que a veces guardaba y otras me regalaba.

Aún sabiendo ya que era un truco, hasta cerca de los nueve años me encantaba pedirle que me sacara alguna. A esa edad entendí que las cosas se compraban con dinero y también llegó mi primera hucha así que siempre que se daba la oportunidad me ilusionaba meter monedas por su ranura.

Mi padre, a parte de ilusionista, era un tremendo despistado. En el sofá, en el suelo de su despacho, en la mesilla de noche, al lado de sus pantalones o incluso al pie de la taza del váter era frecuente encontrar alguna de sus despistadas monedas. Yo las recogía. A veces se las enseñaba antes de meterlas en la hucha. Otras iban directamente sin oportunidad de que mi padre se las quedara.

De adolescente, me molestaba incluso encontrarlas, aunque me quedara con el dinero.
¿Qué hace esta moneda en mi habitación, papá? 
Qué sé yo -decía-, se me habrá caído al hacerte la cama.
¡Papá! Hay una moneda en la nevera -era increíble-.

De adulto me llegó a crispar su falta de atención.
Eres un desastre papá. Estas tres monedas estaban en la terraza. ¿Tú sabes la cantidad de dinero que habrás perdido a lo largo de tu vida?
Hijo, qué sé yo, pues no me hará falta ¿no crees?

El tiempo y mi hijo lo convirtieron en abuelo. Abuelo lento y achacoso, aunque nunca fue demasiado ágil. Él también se acostumbró a que le sacara monedas de las orejas y a encontrarlas en cualquier lugar sorprendente, estando mi padre por casa.

Un día, al volver del baño, le vi de pie, en la habitación de mi niño, con una moneda en su mano. Estuvo varios minutos observando el espacio mientras la hacía bailar entre sus dedos. Luego, con mimo, decidió dejarla de canto justo al lado de una de las zapatillas. No era un lugar al azar. Desde la perspectiva de la puerta, mi chiquitín la vería nada más entrar en la habitación.

Cuando se giró se quedó parado al verme, pero enseguida reaccionó con normalidad y, al pasar a mi lado me dijo: Ay que ver hijo, qué cabeza tengo ¿verdad?, toda la vida igual.
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numisma.
(Del lat. numisma).

1. m. Numism. moneda (‖ pieza de metal).

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Es cierto. El tiempo te va dando otras perspectivas. 
Así que gracias a mi padre, a mi hijo, a los juegos, a la magia, a la ilusión, a la constancia y al cariño.

Así da gusto vivir. 

Abrazos a capazos. Feliz fin de semana.


P.D.: Más peritas en http://felixalbo.blogspot.com/search/label/peritas


Esta semana en nuestra Biblioteca...


. escribe e ilustra Anette Bley 
traduce Anna Soler
edita TakaTuka en el 2009  web
ISBN. 978 84 92696 01 7

a partir de  0 3 6 9 12 16 ad

. comentado por Félix Albo
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¿Qué viene después de mil? viene subtitulado con "Un cuento ilustrado sobre la muerte" Y sí, es verdad, la  fascinante relación mágica que existe entre Otto y Lisa,  se ve truncada por la muerte de él, pero a pesar de ello, yo creo que es más un álbum ilustrado sobre la vida.

La reseña sigue en la BIBLIOTECA DE LOS ELEFANTES

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