GIJÓN, AsturiaS

Sábado, 11 de noviembre. Último día del festival.

La mañana tranquila. Cada uno se apaña y disfruta de la ciudad a su manera. Comida de tod+s junt+s. Recibimos la visita sorpresa (y grata) de Dani (Borrón y cuento nuevo) y Virgina (majísima ella). Café y sidrinas con amb+s. Esta tarde sólo cuenta Pep en un centro de discapacitados psíquicos.

Por la noche el Barjola está hasta los topes. Falta sitio. La gente se sienta en el suelo. La sesión es de tod+s: público y narrador+s. Muy buen ambiente, muchas ganas y un poco de lástima por saber que aquí qedan las historias hasta el año que viene.

El público se lleva libros: 99 pulgas, las semillas al viento, jaime plantó una bellota... También se lleva historias, palabras que les han emocionado, que les han provocado la risa, el estremecimiento, la sorpresa, la nostalgia, la indignación, la tranquilidad...

Nosotros nos vamos a cenar llenos también. Nos lo pasamos bien en la cena, y después, en el paseo y después en los abrazos de despedida.

Siempre te queda un sabor dulce tras los besos y abrazos de esas despedidas que son un hasta luego. Nos vemos. Cuidaos.

La noche desnuda alarga la despedida.

Yo me quedo en esta ciudad hasta el miércoles. Contaré y regresaré a casa, que ya echo de menos la voz de mi chiquitín y la de su madre.

Abrazos a capazos


2 comentarios:

    Un lujo de festival. Un regalo de narrador*s.

    Me fui con sensación de plenitud (por las historias, las emociones, las palabras...), pero también de vacío, un vacío en la barriga, que tenía hambre de más.
    Y me fui contenta, con mis pulgas y las bellotas de Jaime. Y ahora ando por ahí con cara de felicidad. Espero que me dure hasta el próximo festival.

    Un abrazo lleno de gratitud.

     
    On 15/11/06 10:06 Candi dijo...

    Me alegro que hayas disfrutado tanto en Gijón, Félix.

    Nosotros nos lo hemos pasado muy bien en el Barjola, en ese ambiente distendido y agradable, la gente sentada en el suelo —desbordante la sala—, todos con ojos de niño, dispuestos a dejarse atrapar por la magia de vuestras palabras. Fue muy bonito.

    Solo eché de menos una cosa, ¿sabes?: tus pies descalzos, del pasado año...

    ¡Feliz andadura y hasta el año que viene!
    Besos al chiquitín.
    Un abrazo a su papá.

     

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