.- MAJAELRAYO, gua.

Guadalajara-Majaelrayo, 72. Majaelrayo-mi casa 532 Kms en este año 604 + 3308 = 3912

Los últimos treinta kilómetros que me llevan a Majaelrayo son, sencillamente, maravillosos.

Los ojos se me van haciendo grandes para poder abarcar tanta belleza. Agua, verde y silencio. Así se llena este paisaje recorrido por una carretera que, espero, nunca hagan grande. Paro a cada ratito para sentirme vivo, para escuchar cómo rota éste mundo.

En Majaelrayo me esperan Álvaro y "Marijose", como le hace gracia que le llamen. Su casa es otro recodo tranquilo de este mundo. Pasamos un trocito de la tarde disfrutando de nuestras palabras y de un pequeño paseo por el pueblo. Hablamos dando trazos de nuestras vidas que, como las de muchas, persiguen un sueño: vivir. Les hablo de mi casa de paja y les enseño fotos y, a ellos también se les abren los ojos.

La sesión se realiza en lo que era la escuela. El vecindario (pequeño, claro) ha tejido un tapiz donde se ve el Ocejón y, bajo él, detalles, cotidianos unos y ancestrales otros, de este apasionante lugar. La sala se queda pequeña y es una suerte. Niños, niñas, bebés, jóvenes, personas adultas, más que adultas y el alcalde. Expectantes probamos primero nuestrapsicomotricidad . Al alcalde no le dejo quieto, pero claro, no suelta el bastón de mando y así no hay manera. Lo pasamos bien. Con cada una de las historias nos reímos. Sorprenden algunas de las salidas de los chavales, nerviosos e inquietos.

Los cuentos gustan y es otra suerte. Después un picoteo común donde compartimos palabras y preguntas y curiosidades y agradecimientos.

Mi intención era marcharme a casa esta noche pero me intentan disuadir. Primero con la noche, luego con la estrechez de la carretera, hasta que llegaron los croasán de "Marijose" Santi, organizador del evento también en otro pueblo aledaño fue el culpable. Sus palabras unidas al gesto de su cara me convencieron. Sea. (Un abrazo Santi y su mujer, y su hijo pequeño Pablo y a Alberto que andará rascándose por leer las 99 pulgas).La cena genial. Con Álvaro, María José, un sobrino y dos amigos que traen la lluvia a este pueblo cada vez que vienen. En la mesa sólo hay sitio para exquisiteces. Las palabras nos llevan al ayer, al hoy, al deseo, a mirar con ojos grandes este mundo que nos ha tocado vivir, a reír, sobre todo eso, reír. Es la mejor banda sonora de esta vida; la risa.

Desde hace ya rato la paz habita en la noche y se encuentra tan a gusto...

Mi intención por la mañana es salir temprano, pero los croasanes y la conversación sobre la nada lógica burocracia hacen que salga más tarde. Aunque tarde aquí no existe.

Marcho feliz hacia casa. Y como aquí, con Pau y Ángeles. No podía ser mejor. Traigo los ojos y el alma grandes. Ha sido un fin de semana como hacía tiempo.


Gracias. Un montón de regalos de esos que, por suerte no se pueden comprar.


1 comentarios:

    On 5/3/07 20:34 Alvaro dijo...

    Ha sido un fin de semana genial, pero además lo describes genialmente. Nuestra primera actividad 'cultural' en Majaelrayo nos anima a la segunda, y a la tercera.. ¿conoces algún sambista?, estamos pensando hacer una 'escola de samba' en nuestra escuelita, que seguro que si le sacamos algo de ritmo a los instrumentos de percusion nos lo pasamos en grande.

     

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