Mi cuerpo se siente bien. Mi voz decide no asomar aún.

Hoy comparto dos sesiones con Yoshi: japonés y brutal. Cuenta historias en las que desde el principio abres los ojos de asombro y no se te cierran. Es otro ritmo, otro lenguaje corporal, otra forma de mirar, otra forma de contar. Y me encanta escucharle. Por eso y por que es muy bueno.

Contamos en Aranda de Duero. Dos institutos. La primera sesión salió muy bien. Era un grupo muy majo que entraron enseguida en las historias y las disfrutaron. Como teníamos tiempo contamos a otro grupo más reducido pero igual de majo. Las disfrutamos. En el otro instituto eran más jovencitos y más. Pero aún así lo pasamos genial.


Yoshi contó una historia sorprendente sobre un hombre con una nariz enorme y podrida. Así es él. Pero él lo cuenta con naturalidad (japonesa, claro).

Estoy malito. Paso el día en cama.
Fuera, en esta ciudad preciosa con río y gente educada... mucho frío. Mucho.

No puedo hacer nada del festival, ni de la Guía de Almería, ni nada de nada. Sólo estar echado... y dormitar

Feliz día



Dos grados. Dos grados y no evacúan la ciudad. No entiendo. El Hotel es tremendo. Rococó, Barroco, recargadísimo. Mi habitación compartida con Fidel está llena de espejos que incitan a una lujuria desenfrenada, pero “naguaya” me encuentro mal. El desayuno es tremendo. Hay de todo. Incluso para mí.

Hoy comparto sesiones con Flora Ovalles y Mau Ceballos. Venezolanas.
Las sesiones salen muy bien. Los chavales y chavalas han disfrutado de las historias. Mau, Flora y yo disfrutamos toda la mañana en los dos centros.







Yo me voy encontrando peor. No como. Me acuesto para tratar de recuperar fuerzas.

A las 20.00 tengo sesión en la Casa Cordón. Me despierto a las 18.00 Definitivamente estoy enfermo. Voy, cuento, casi sin voz. No pude pegar un susto al público, por lo demás bien porque llevaba micro y eso me salvó. Contaba un poco más lento, pero eso hizo que hubiera gente que cogiera más dobles sentidos.

Camino de BURGOS, bur.

A Burgos 674 Kms. En este año 674 + 5072 = 5746

Hoy salimos para Burgos. Por distribución, en mi coche vamos Mau, Segundo, Fidel y yo. Salimos antes y paramos a comer en La Gineta (abc). Hay un bufete libre donde la familia Ceballos pudo degustar el gazpacho manchego y otros platos de por allí y más comunes. Después paramos en Mota del Cuervo… a ver los molinos. Son preciosos. Pasé por aquí hace poco y he vuelto. Me parecen geniales. Hemos visto uno por dentro, sus tripas son impresionantes. Una asociación lo tiene abierto todos los días y ponen uno en marcha el primer domingo de cada mes.

Vendré un domingo. Quiero verlo, quiero escucharlo. Y, sin duda, la sombra de Don Quijote estaba por ahí, con su Sancho querido, y el atardecer de la Mancha.

A Burgos llegamos con frío, mucho y todos, y malestar general yo sólo. Apenas ceno.
Me acuesto. Uy uy uy.

Menos mal que el viaje ha sido un placer. Gracias Ceballo's Family.

A Hondón de las Nieves y vuelta 76 Kms. En este año 76 + 4996 = 5072

Es la segunda vez que llego a esta casa, un lugar mágico en medio del interior alicantino. Dentro de la casa… un teatro. Y en ese teatro, la clausura del festival internacional de la oralidad. Una sesión colectiva. Despedir un festival con un cuento es, a veces, complicado. Es la despedida de un festival, es la despedida de un público, es la despedida de la gente con la que has estado, a la que has conocido en esos días.

Por eso son especiales las clausuras. Son emotivas porque cada uno pretende regalar su pequeño caramelo, su guiño, su abrazo, su vientoventolero, su recuerdo… Es eso, un conjunto de pequeños regalitos, así, para la persona que esta ahí, escuchando, y para la que está contando.

Después una cena deliciosa, y música, y queimada y sueño, mucho sueño.

Buenas noches.

Villaescusa de Haro-Cuenca-mi casa 422 Kms. En este año 422 + 4574 = 4996

Amanezco ya en esta ciudad que me encanta. Paseo por uno de mis parques favoritos donde los pájaros y el rumor tranquilo de una pequeña ciudad despierta me acompañan.

Me gusta contar en Cuenca. Es otra “oreja de este mundo”. Esta vez cuento en la Biblioteca Regional. Allí está David sufriendo y disfrutándolo todo.


La sesión familiar se llena. Las historias surgen delante de un público majo y algo excitado. No importa, hay cuentos para todo. Acabamos pasándolo bien y con ganas de más. Suena mal, pero a veces es mejor dejar a la gente con ganas de escuchar más. Es una puerta abierta para la voz que venga después.

¿La de adultos? En familia. Contar de cerca, de vez en cuando, se hace especial. La voz es más tranquila y la complicidad mayor, y distinta. Contar de cerca te arropa más.

¿Y David?, un lujo. Siempre, claro.

Qué suerte poder vivir esta ciudad así, a trocitos, a pequeños mordiscos, como cuando era pequeño y caía en mis manos una galleta chiquilín y quería que durara toda la tarde.

Abrazos.

mi casa - Villaescusa de Haro 299 Kms. En este año 299 + 4275 = 4574

A Villaescusa llego a través del CPR de Belmonte. Llego a dar una charla sobre el cuento en el aula al claustro de este centro, que son maestros de distintas escuelas unitarias y escuelas más pequeñitas. Llego con mi maleta cargada de libros y lleno de ilusión. Los libros van saliendo. La ilusión también.

Sólo hay una fórmula mágica para que el alumnado lea: que nos vean leer. Se verá reforzado si lo que les mandamos leer, lo hemos leído antes y lo hemos seleccionado. Nuestro criterio vale más que el de un comercial editorial. El comercial quiere vender, nosotros queremos que nuestro alumnado lea. Son intereses distintos, por lo que lo criterios son distintos también. Si leemos y nos emociona podemos compartirlo con el alumnado. Nos emocionaremos al hablar de lo que nos ha emocionado. No hay trucos. A veces la falta de tiempo es un argumento pero... digo yo, si en un claustro hay veinte maestros/as, seguro que pueden leer al menos, dos títulos a lo largo del curso. Dos títulos al margen de los que nuestro alumnado lea. Si los ponemos en común en el claustro serán cuarenta títulos leídos en un curso. Los dos míos y los dos de cada compañero/a. Ya tenemos cuarenta títulos para seleccionar la lectura del curso que viene con un criterio más que válido: el nuestro.

Al año siguiente otros cuarenta ya sumarán ochenta. Puedo asegurar que en tres años no sólo leeremos más de dos títulos a lo largo del curso, sino que habremos encontrado entre tanta paja, alguno que nos emocione. ¿Y si cambiamos de centro? Nos llevamos cuarenta títulos a nuestras espaldas. Cuarenta sobre los que podemos hablar al nuevo claustro y plantear otra vez esta estrategia: dos libros al año. Dos libros de literatura infantil/juvenil... Es una idea.



mi casa - cabezo y vuelta 68 Kms En lo que va de año 68 + 4207 = 4275

Vuelvo a este municipio murciano. Con Ana, la bibliotecaria, nos lanzamos a contar por segunda vez para adultos en el salón de actos. Un salón enorme y bien sonorizado. Con unos ramos de flores a los pies preciosos. No son para mí. Estamos en plenas fiestas carnavalescas y aquí hicieron una presentación de la reina preciosa, al parecer y según me cuentan. Los centros florales son preciosos y me sirven para mis historias. El público va llegando, puntual. Entre él, hay personas que repiten de la primera vez que vine. También lo pasamos bien. Prometemos, entre apretones de mano y felicitaciones, volver a vernos. En abril. Un lujo Cabezo. Y Ana, claro.




Albatera - La Nucía y vuelta 198 Kms En este año 198 + 4009 = 4207


Cuento en La Nucía. De camino, por la autopista, me salgo por la salida de lo que ahora es Terra Mítica. Ahí había bosque, hoy un parque temático y un montón de construcciones.

La Nucía es un pueblo precioso. Lo que es el núcleo urbano se ha mantenido bastante bien. Hay que pasar muchas rotondas antes de llegar, pero así te da tiempo a pensar y mirar a tu alrededor.

Cuento en el Teatre del Sindicat. Un teatro construido hace mucho tiempo y ahora restaurado. Le caben 215 personas. Hoy se llenará de estudiantes de la ESO. Y se llena. Llega antes una periodista que no sabe muy bien a qué viene, pero se entera rápido. Viene también el concejal de juventud y de educación y antes de mi sesión dice unas palabras. Luego sigo yo con mis cuentos. Engancha. Lo pasamos bien. Nos reímos y nos emocionamos. En la sesión se escuchan un par de ¡Ohhhh! señal de que tenemos corazón y eso siempre agrada. Acabamos sonriendo y felicitándonos.

El teatro me gusta. Es un espacio acogedor. El hombre que me atiende también.

El edificio es bonito.

mi casa - elche - mi casa 49 Kms en este año: 49+ 3960 = 4009

Hoy es un gran día. Cuento en el Gran Teatro de Elche. Contar en este espacio es una gran responsabilidad. Tardo en elegir los cuentos a contar. Cuento antes de Flora Ovalles, una venezolana salerosa que cuenta las historias de tío tigre y tío conejo como nunca las había escuchado. Un goce compartir escenario con ella.

Mi secreto de familia, mi abuelo contándome la historia de los mellados y la historia de un curso en Ciudad Real llenaron la noche. En el público gente amiga. Así no puede salir mal.


Una nota de prensa (con video) de Eselx

mi casa - elche - mi casa 48 Kms en este año 48 + 3912 = 3960

Hoy arranca este festival. Es un festival de los de toda la vida. Lo organiza La Carátula, un grupo de teatro de esos de los de toda la vida. Amigos que vas encontrando por el camino del arte. Además este año, el festival se dedica a otros amigos: los de Venezuela. Un lujo de gente.

Abrazos y otra vez esa musiquilla de su lengua que llega a mi oído y con ella me llegan Elienay, que no vino, Natalia, Yeka, Oswaldo, el rector de la universidad, los chavales y narradores de la UNOES Joven, el señor amable del bastón, y Carolina, del año pasado, y... Y las arepas, y las noches de luna, y Tucacas, y los ojos negros de la gente mirándote, y escuchándote y el verde... De Venezuela volví con el alma grande y los ojos verdes. Una belleza de tierra. Y de gente, claro, la que allí conocí.

Abrazos, decía, y risas, y ganas, de escucharnos y de saber que estamos bien.

Una sesión colectiva, de cuentos cortos. Una sesión de esas ricas, dinámicas, llenas de voces distintas, y de historias distintas... Y después disfrutar de una sesión de Mau. Una reivindicación del ser persona, de la vida, de las ganas, de la ilusión. Una defensa de lo vivido y de lo por vivir. Me encantó, siempre, con su humor. Y Segundo bailando. Sorprendente.

Por la noche cervecitas y cena de barra. Un lujo. Sí.

.- MAJAELRAYO, gua.

Guadalajara-Majaelrayo, 72. Majaelrayo-mi casa 532 Kms en este año 604 + 3308 = 3912

Los últimos treinta kilómetros que me llevan a Majaelrayo son, sencillamente, maravillosos.

Los ojos se me van haciendo grandes para poder abarcar tanta belleza. Agua, verde y silencio. Así se llena este paisaje recorrido por una carretera que, espero, nunca hagan grande. Paro a cada ratito para sentirme vivo, para escuchar cómo rota éste mundo.

En Majaelrayo me esperan Álvaro y "Marijose", como le hace gracia que le llamen. Su casa es otro recodo tranquilo de este mundo. Pasamos un trocito de la tarde disfrutando de nuestras palabras y de un pequeño paseo por el pueblo. Hablamos dando trazos de nuestras vidas que, como las de muchas, persiguen un sueño: vivir. Les hablo de mi casa de paja y les enseño fotos y, a ellos también se les abren los ojos.

La sesión se realiza en lo que era la escuela. El vecindario (pequeño, claro) ha tejido un tapiz donde se ve el Ocejón y, bajo él, detalles, cotidianos unos y ancestrales otros, de este apasionante lugar. La sala se queda pequeña y es una suerte. Niños, niñas, bebés, jóvenes, personas adultas, más que adultas y el alcalde. Expectantes probamos primero nuestrapsicomotricidad . Al alcalde no le dejo quieto, pero claro, no suelta el bastón de mando y así no hay manera. Lo pasamos bien. Con cada una de las historias nos reímos. Sorprenden algunas de las salidas de los chavales, nerviosos e inquietos.

Los cuentos gustan y es otra suerte. Después un picoteo común donde compartimos palabras y preguntas y curiosidades y agradecimientos.

Mi intención era marcharme a casa esta noche pero me intentan disuadir. Primero con la noche, luego con la estrechez de la carretera, hasta que llegaron los croasán de "Marijose" Santi, organizador del evento también en otro pueblo aledaño fue el culpable. Sus palabras unidas al gesto de su cara me convencieron. Sea. (Un abrazo Santi y su mujer, y su hijo pequeño Pablo y a Alberto que andará rascándose por leer las 99 pulgas).La cena genial. Con Álvaro, María José, un sobrino y dos amigos que traen la lluvia a este pueblo cada vez que vienen. En la mesa sólo hay sitio para exquisiteces. Las palabras nos llevan al ayer, al hoy, al deseo, a mirar con ojos grandes este mundo que nos ha tocado vivir, a reír, sobre todo eso, reír. Es la mejor banda sonora de esta vida; la risa.

Desde hace ya rato la paz habita en la noche y se encuentra tan a gusto...

Mi intención por la mañana es salir temprano, pero los croasanes y la conversación sobre la nada lógica burocracia hacen que salga más tarde. Aunque tarde aquí no existe.

Marcho feliz hacia casa. Y como aquí, con Pau y Ángeles. No podía ser mejor. Traigo los ojos y el alma grandes. Ha sido un fin de semana como hacía tiempo.


Gracias. Un montón de regalos de esos que, por suerte no se pueden comprar.




Porque son así de majas las personas de Guadalajara, te lo organizan así de bien. Y sonriente, voy a contar de buena mañana, para los niños y niñas de esta ciudad. Se llena la sala, de gente y de historias. La coordinación motriz no es un tema que dominen muy bien, debe ser por alguna razón ambiental, pero el hábito en la escucha se nota. Guadalajara, ciudad de cuento. Un lujo contar también para sus infantes y los mayores que les acompañan. Hay un cuento que siempre me piden, el de mi abuela. Me encanta que me lo pidan porque es un cuento que me encanta contar. Y ahí queda.

Al final, varias personas muy chiquititas vienen (superando el reparo de mi barba) a comentarme qué cuento les gustó más. Ays. Qué lujo.

Besos.

Azuqueca de H.-Guadalajara, 18. Kms en este año 18 + 3290 = 3308

Gualadajara es la ciudad del cuento. Venir a contar a las personas que habitan en las actividades de narración, no sólo es un lujo, sino una responsabilidad. Y de las grandes. Es un público profesional, exquisito, delicioso, amable y respetuoso. Se dejan disfrutar en las historias, te dejan disfrutar contando, y es un goce colectivo que porque es una ciudad de interior, que si fuera en la costa acabaríamos desparramados por la playa, mirando las estrellas y dejándonos mecer por el susurro de las olas y el recuerdo de la música de las palabras. Aún así no se echa de menos nada, vamos, nada nada.

Al viernes de los cuentos vienen unas trescientas personas. Vienen y escuchan, las trescientas.

Hoy conté Yayerías, historias de voces mayores, historias que tratan de tocar distintas emociones. Y, en esta ocasión, lo consiguen. Desde la risas abrumadoras que apagan mi voz, a los silencios densos que hielan por dentro. Me encanta mirar a los ojos, las personas que seguís el blog lo sabéis. Y Guadalajara es una ciudad de ojos que miran para ser mirados y orejas que se adaptan a las palabras que vuelan.

Un lujo de sesión. Tuvo que ver el excelente espacio de comida compartido, y, por supuesto, este público que, siempre, hay que mimar.

Después de la sesión cenita (por cariño, no por cantidad y calidad de la comida) en casa de Susana. Brutal el día. Completo. Duermo en casa de Elena (gracias wapa) y duermo con la sensación de que tengo el alma más grande.

Besos.



No he dicho nada, pero me presentó Estrella. Muy bien presentado, todo hay que decirlo, y, a nuestra manera, entre los dos, le hicimos un merecido homenaje a Pablo. Un placer y un honor que una estrella de la nareación y de la vida, como es esta gran mujer, me presentara. ¡Buf!

Como con personas muy especiales. La primera Estrella. Jo, qué decir de Estrella Ortiz. Es una maga de la emoción, de la palabra, de la risa… Una persona muy cercana que con su mirada de ojos vivos te hace sentir, de entrada, algo muy especial. Es única, sí. No os la perdáis trabajando si tenéis ocasión. La engañé para comer en casa de Pep Bruno, otro que tal pinta. Pep es un AMIGO, así, con letras mayúsculas. En su casa su mujer, un encanto, y tan especial como el mostrenco de marido que tiene, que también es un encanto. Y una sorpresa Pepe Maestro, Maestro de la palabra escrita y contada. Me enseña su nuevo libro: Alfonsina, editado en palabras de candil. Genial, la historia la conozco de habérsela oído contar de una manera genial. También estaba la mujer de Pep: Mariage, dulce como ella sólo sabe.

Un lujo de comida: tomatina, garbanzos con espinacas, naranja, buen vino, mejor conversación y larga sobremesa. Hablando del oficio, de las palabras y de la vida. Sorprendidos de ver todo cómo está un poco este mundo, el de todos y el de cerca. Pero todo ello sin abandonar las risas, claro. No hay foto, porque soy un desastre, ya sabéis, pero lo guardaré mucho mejor que su la hubiera, seguro. Gracias. Esta es la mejor manera de preparar bien una sesión: relajando el alma.

Los hijos de Pep, enormes y guapos.


Viernes ya, 16. Sigo en Azuqueca. Cuento para dos institutos. Los primeros en llegar son cien (¿he dicho cien? Chavales de 4º de la ESO. A mí, cuando estos grupos superan los cincuenta me temblequean los dientes, pero Alejandra ya me tranquilizó. Y tenía razón. Un grupo majísimo, con mucha rapidez para coger los dobles sentidos, y las indirectas y las dejadas caer, y las sugerencias, las inocencias, y… Un lujo de chavales y chavalas, sí. Especial. Tanto, que se alargó mas de la cuenta, una hora y cuarto, sin rechistar más allá de lo necesario y natural.

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El segundo grupo más pequeño, de número y de edad (1º y 2º de ESO) Los cuentos, distintos, algunos, claro. Un grupo con corazón, mucho corazón, hubo ratos de suspirar, sobre todo en los finales de los cuentos. Un grupo que miraba, así, con ganas y de una manera especial.

Me voy de Azuqueca contento y sonriendo y eso, qué queréis, siempre me alegra.

Valencia-Azuqueca de H., 417. Kms en este año 417 + 2873 = 3290


De verdad que lo intenté, pero no podía. No llegué a Azuqueca el mismo miércoles, más que nada porque ya era jueves cuando salí del duende, y de Valencia, pero en Requena, mi cuerpo me dijo que dónde iba, que para qué seguir. Y me quedé a dormir en este pueblo. A las 9.00 reemprendí el viaje. Esta autovía (val - mad) no la uso con frecuencia, vamos, yo creo que es como la tercera vez que la recorro y, la verdad es que cruza paisajes interesantes, dentro de las limitaciones que te da la conducción, claro (que uno no sabe si hay agentes de tráfico leyendo el blog).

A Azuqueca llego por la tarde, porque al medio día voy a visitar a un amigo en Loeches. Un amigo que anda, por su trabajo, agobiado tratando de atrapar ese tiempo que se le escapa, un amigo con un sueño, que comparte y me agrada. Unas bravas, una cerveza, un café, un montón de palabras y sonrisas y un abrazo. Breve pero intenso, así, a veces son las visitas. Para llegar a Azuqueca cruzo Alcalá de Henares, ciudad de mi infancia, paso por mi cole, por mi barrio (que antes quedaba a las afueras) y por muchas de esas urbanizaciones que te hacen perder el sentido de la orientación porque son todas las casas iguales y la calle de al lado y la otra y la otra y... ¿no estaré dando vueltas?

Azuqueca ha crecido igual. De aquel pueblo tranquilo y pequeñín queda poco, pero la gente sigue manteniendo aquella simpatía de pan bueno. El Hotel Azuqueca está bien, pero tiene un concepto de la decoración... diferente. Eso no quita para que el personal sea de lo más atento, sobre todo en recepción. En la casa de la cultura, bueno, Carmen, Rodolfo y Alejandra (y su hermana) majísimos.

A Azuqueca es la segunda vez que vengo, creo recordar. Ya la primera fue un lujo, y en ésta, a pesar de que había cierto temor a que viniera poca gente, el público nos sorprendió, pasando de los 30 Los Légolas entre ellos. Gustó la sesión. Yo la disfruté mucho. Ojalá la voz de las historias no deje de oírse en esta localidad.

Gracias por hacerlo tan agradable.




14 de febrero. Día de las personas enamoradas.

¿Qué mejor sitio para pasarlo que El Duende? Un lugar de esos de los que te enamoras.

Allí nos juntamos un buen número de narradores y narradoras de la Comunidad, y de fuera. Entre ellas una sorpresa: Marta Escudero.

Lo primero charla con Anabel, que como llego temprano emplatamos el queso, el jamón (uf), repartimos los platitos y abrimos el vino. Vaya pinta tiene todo. Llega el de la cocacola (enamoradísimo de rojo).

Poco a poco van llegando. Y a las 23.00 a contar. ¿Habéis visto contar a 16 voces distintas en la misma noche? Pues la verdad es que hay pocas ocasiones, pero ésta es una y de las buenas.

Historias de todo tipo. Desde las que nos explicaron qué era eso de San Valentín, cupido (con perforación de un corazón en directo por el Dr. Chinchilla), historias de amistad, un rarito, un padre de parroquia que llora a su amor submarino, sexo oral, fábulas, historias tradicionales, en castellano, en valenciano... La sala se llenó de gente, de palabras y de aplausos, de risas, suspiros, de miradas, de sonrisas... Y de abrazos y besos al final. Vaya noche.

Entre el público un montón de gente maja y conocida, entre ellas destacar a Laura, un antiguo amor y a Irene y a Rosana que no llegué a ver, entre ellos a Héctor que de puro lleno no pudo entrar.


Un día de los enamorados que empezó comiendo con la persona con la que he compartido todo y sigo compartiendo mucho. Un lujo de comida. Un día gracioso.

Besos rojos.

Crevillente - Valencia, 204. Kms en este año 204 + 2669 = 2873

Arranco este programa en un IES que nunca ha participado. El IES Jordi de Sant Jordi. Allí llego para trabajar y crear un espacio de reflexión sobre lo que significa ser diferente, con el alumnado de T.A.S.O.C, T.I.S. y T.A.S.S, que bajo estas siglas se esconden los ciclos superiores de Animación sociocultural, Integración social y Atención sociosanitaria. Éramos más de 40, así que primero presentamos un poco el programa de "La llegada" y pasamos a la acción. Dos grupos y yo en medio. A partir de ahí la gente pasaba a un lado o al otro según se atuvieran a mis propuestas. Las personas nacidas en Valencia capital, en la provincia, más altos que, con el pelo más oscuro que, que viven en una casa en propiedad, que les gustaría haber nacido en otro país, que disfruten con la lectura, que hayan nacido antes o después del 80, que hayan elegido el lugar de nacimiento, las chicas a un lado, las personas que hayan elegido el día de su nacimiento a éste, las que hayan elegido el sexo al otro, a quien le gustaría ser de otra manera, que hablen valenciano, que lo entiendan... Y las personicas iban de un lado para otro, unas, otras apenas se movían. A veces quedaban grupos igualados, en ocasiones con todas a un lado, en otras dejaban a una, dos, tres, siete...

Después la reflexión. Una que a mí me ronda desde hace mucho tiempo y que cada día la entiendo menos. Lo que menos elegimos es lo que más nos condiciona: el sexo, la nacionalidad y la edad nos facilita o nos limita nuestras posibilidades. Hablamos sobre todo esto un poco, tratando de darle un poco de forma a "eso" de la diferencia. Pero nos damos cuenta de que hay tantas clases de diferencias: diferencias físicas, sociales, económicas, culturales, religiosas... Diferencias de trato hacia gente que viene de países desarrollados y a la que viene de esos que llamamos en vías de desarrollo (eufemismo que sustituye a subdesarrollados porque quizá ésta última palabra nos hacía sentir mal socialmente). Una frase que me gustó: Los países pobres son pobres porque los países ricos les robamos. El día que dejemos de hacerlo saldrán de su pobreza. Una reflexión a tener en cuenta, desde luego.

Volveré en marzo, pero con los grupos de la mañana. Ya os cuento para entonces, pero la verdad es que me lo he pasado bien. Acabamos hablando de libros, claro.

P.D.: No hay foto porque soy un desastre



A la puerta dormida de la casa con restos de ser blanca, de la calle empinada y terrosa de aquel pueblo abandonado, le precede un cartel que dice:

Casa habitada, dejad libre la entrada.


Y digo dice porque sólo tienes que acercarte y el viento, mientras lo lees, te hiela la entraña susurrándote esas palabras.

Casa habitada, dejad libre la entrada.

No es un pareado. Es una advertencia.

A pesar de que en el pueblo hace ya muchos inviernos que nadie tiende ropa; a pesar de que el último lugareño marchó un medio día de un junio perdido en el calendario del tiempo; a pesar de que hasta el ganado esquiva sus calles y su fuente y sus prados llenos de hierbas vírgenes y apetitosas: esa casa, ésa, es la única que sigue habitada.

Siempre lo estuvo. Desde que Eusebio Pandera la pensara y comenzara a construir para albergar allí la vida junto a su amada María Laura Nonteri, y su ganado de seis cabras y una mula canela, y sus seis hijos con sus pocos juegos, y sus fríos temblores febriles que le hicieron perder la cabeza una noche angustiosamente calurosa en la que, temblando, fue degollando a cada uno de los miembros de su familia. Hasta el perro, cojo y confiado, desangró la vida gimiendo lentamente, como el apagar de una lumbre de encina.

Que no vuelva, parecían decir sus miradas muertas. Que no vuelva. Pero él volvió para rebanarles la cara, y los brazos y las piernas para enaltecer el dolor en su lenta agonía.

Al amanecer ya se balanceaba de lado a lado del viento, desde una rama lo suficientemente alta como para que la vida no le llegara a la punta de los pies y con ellas al suelo para poder seguir siendo.

Aquel pueblo quedó consternado, encogido en sus cuestas y sombras, al descubrirlo a él primero, y después al fruto de su alucinación.

Sebio, como le llamaban, siempre había tenido ese miedo: perder la cabeza y matar a quien más quería.

Fueron los primeros, pero no los últimos. Un grupo de tres excursionistas entró en la casa para descansar, doce años después, y luego un hombre sólo, y siete muchachas, y un par de hermanos y así hasta los tres últimos. Suman más de cien. Todos acabaron con la mirada al horizonte plano del suelo enrojecido en sangre y salpicado de nudos de una madera secada a la luna.

En sus ojos, la misma expresión, la misma decadencia agónica de una lenta y dolorosa muerte… El mismo suplicante y delirante deseo: Que no vuelva.

Sólo una persona consiguió salir de allí y contarlo, aunque le encantaría poder dejar de hacerlo. Aún hoy es incapaz de dejar de repetirlo. Lo cuenta en voz baja siendo incapaz de mirarte. Lo musita una y otra vez.

Rufino Soriel tenía veintisiete años cuando entró en la casa. El pueblo llevaba ya abandonado varias décadas. Las bocas sostuvieron la leyenda pero no así muchas de las casas de sus calles desiertas.

Él, junto a tres amigos envalentonados por la juventud y el alcohol, decidieron entrar a la “casa de los miedos” Aparcaron justo en la puerta y esperaron mientras agotaban un par de botellas y lo que quedaba del día. La noche se cerraba sobre sus ojos mientras ellos abrían la puerta.

Y entraban.

En el suelo, los nudos de roble, resaltaban rojizos los crujidos de los tablones, viejos y por ello sabios. La casa aún tenía algunos cacharros colgados en la cocina, cuarta sala hacia adentro. Ellos reían, sin mirar tras sus pisadas que iban dibujando unas huellas de sangre, ya.

El primero fue José, rudo y alto, invencible, carnicero en su pueblo y matarife a cuchillo de la comarca. Se detuvo en aquella sala, junto a la lumbre ceniza. Abrió los ojos volviendo la cabeza y mirándoles. Siguió abriéndolos mientras echaba a correr por una puertilla y en ella escaleras arriba. Se le oyó gritar. Y dejó su grito suspendido en el aire de la cámara mientras su cuerpo se desplomaba escalones abajo. En el último, les miró sangrante y esforzado, incapaz de decir nada.

Los tres echaron a correr, pero la pronteza provocó que la puerta de la cocina pareciera no estar donde era y se tropezaron de bruces contra una pared húmeda y sedienta.

Luís, el segundo, cayó al suelo y ya no se levantó. Se tapó los oídos a la vez que chillaba ¡cállate!

Algo escuchaba Luís que Rufino no alcanzaba a oír.

Chillaba Luís a alguien a quien Rufino no alcanzaba a ver. Pero Rufino sí veía cómo al yacido le chorreaba de los oídos una sangre espesa que le rebosaba los entrededos de las manos mientras lanzaba una mirada de estupor.

Cogidos, los dos últimos, llegaron a la entrada y al abrir la puerta, el coche. Les taponaba la carrera el coche aparcado en ella.

Rufo.

Así le llamó Enrique, el tercero. ¡Rufo!, ¡Rufo! mientras algo o alguien parecía estirarle de la camisa y meterlo hacia adentro. ¡Rufo! Y en la "o" se le ahogó la voz, cerrando de portazo su imagen y su vida.

Rufino corrió calle arriba y todas las casas le parecían la misma. ¡Rufo! seguía oyendo. ¡Cállate!, rugía cada rincón. Y en las sombras veía los ojos desorbitados de José.

Así lo encontraron: temblando su pelo desde esa noche cano, al frío de la mañana.

Sus compañeros parecían haber coincidido en su agonía. Aquella expresión blanca y llena de terror. Que no vuelva. Y su pulso parado, anclado, para siempre.

Cuando recuperó el recuerdo, que no la cordura, volvió hasta el pueblo y clavó el cartel en una llanta tan oxidada como su vida.

Se pasa los días en el alto, lejos del pueblo, pero desde donde lo puede controlar. Está con los ojos abiertos y con esa mirada, implorando y agonizando… Que no vuelva.

Y en eso, se le va la vida que ya hace cuarenta años que no tiene.

Kms en este año 65 + 2604 = 2669

Este domingo comienza en Novelda un nuevo festival de Cuentos.
Es un festival especial, primero porque está cerquita de casa, segundo porque es un nuevo festival y está muy cuidado. El espacio es genial, precioso e ideal para contar. Y tercero, y no por ello menos importante, porque lo organiza una persona con mucha mucha ilusión, y eso se nota. Garzón, el guapo de en medio de la foto, narrador, actor y director y vete tú a saber qué más. El de la izquierda es Mariano Martínez, otro narrador, ilicitano, aunque de procedencia cartaginesa. Él nos deleitó en el patio de una casa modernista, concejalía de cultura actual, que acogía sus historias y las mías con gusto y con delicadeza las transportaba hasta los oyentes. Y conté Nudo, él unas historias entorno a la media naranja. La mejor, para mí, la del Coño de la Bernarda, antológica y especial en sus palabras y gestos.

El domingo que viene otra vez, a las 19.00 Pablo Albo (genial) y una delicia uruguaya: Dahd Sfeir. A las 12.30 habrá una infantil, contada pro Garzón.

Un lujo. El espacio, el público, al solución a la carretera que une con Aspe sin talar los pinos... Si podéis no os lo perdáis.


Paco llama como un desesperado a mi móvil mientras yo disfruto plácidamente de los cuentos de las personas del taller. A las 19.05 soy consciente de su llamada y le descuelgo el móvil. Qué raro queda eso de descolgar el móvil, porque realmente, el móvil no está colgado.

En fin. LA VENTANA ya está abierta y un montón de oyentes andan esperando el cuento. Yo, le cuento. Que estoy en Iniesta, que acabamos de acabar el curso y que hoy no les voy a contar yo. Aprovecho que está Héctor, porque me encanta que la gente escuche nuevas voces, nuevas historias y nuevas formas de contar. Héctor, encantado, cuenta una historia oriental. Lo advierte. Las historias orientales son así, orientales, y hay que escucharlas de otra manera, dice.

Después de parlotear un poco con Paco, comienza a contar su historia. Preciosa, así, sencillamente. Una historia de amor, de un padre, una hija y un pretendiente. Una pareja donde sólo importa la belleza del rostro, pero que sorprende a cada frase que suena en el aire, con un final tan sorprendente como el cuerpo de la historia en sí.

Un lujo, ver contar por teléfono y compartir esa mirada a través de La Ventana.

Gracias Paco, gracias noroeste de Murcia.

Gracias, por supuesto, Héctor.

Kms en este año 262 + 2342 = 2604

Hoy me levanté sobresaltado a las 5.10 de la mañana. En el hotel Los Cañas. Ayer estuve con una gente majísima de cañas en Ledaña. Parece un pareado, pero no lo es, ni siquiera en intención. No llegué muy tarde, pero no tiene nada que ver. Me estoy liando. Ays.

A las 5.10 de la mañana, un viento más que fuerte ha llamado a la puerta de la terraza de mi habitación, la 208. Suerte que estaba dentro de una cama de matrimonio y tapado hasta el cuello, que lo tengo corto pero a veces se hiela.

Me asomé a la ventana y vi como el viento trataba de despeinar a los pinos de enfrente. Ays, y no me dejó tranquilo. A las 8.00 ya estaba desayunando.

La mañana la he pasado en la Biblioteca, con M Carmen, ese encanto de mujer. Cuadrando fechas y hablando de todo un poco. Otro colacao mientras se habla de la conveniencia de la jornada intensiva o la partida en la escuela. La mayoría... partida, como toda la vida.

Subo a comer a Albacete. Allí me espera Héctor Urien, un narrador galante y fenomenal. Un lujo de comida donde se mezclan en la mesa risas y trozos de vida, de aquí y de allá. Él hace un año, o quizá más, decidió dedicarse en pleno a este oficio de viento y "trashumante" como le gusta decir. Es de Ávila, vive en Salamanca y está trabajando esta semana en Albacete.

No tengo que esforzarme mucho en convencerle de que venga a Iniesta. Allá vamos los dos.

La tarde es genial. La biblioteca se llena de historias. Una a una, las personicas alumnas del taller van haciéndonos disfrutar de las historias que hemos estado gestando estos días. Un lujo, de verdad. Hemos reído, encogido y extendido el alma. Ha habido historias de todo, hasta un trabalenguas. Conso es una persona a la que junto a los glóbulos rojos y blancos, recorren sus venas un sin fin de historias.

Al final contamos Héctor y yo. Un lujo compartir historias, un lujo mirarnos. La verdad es que me voy grande de esta Iniesta pequeña y laberíntica. Hoy no me perdí. Hoy aprendí el camino a esta biblioteca y, tocado por dentro, no olvidaré el camino a este grupo. Nos veremos en breve. Nos volveremos a escuchar y hablaremos de una cosa que nos encanta... leer... y soñar.

Gracias por el taller. Y por todo, claro. Gracias al grupo y a M Carmen.


Penúltimo día del curso. Los cuentos ya están casi a punto. Ejercitamos la mirada y nos contamos las historias: gritando, susurrando, braceando, nos miramos, nos volvemos a contar, nos volvemos a mirar, nos sentamos, nos ponemos de pie... Y disfrutamos de escucharnos. Un lujo. Conso, la mujer de lila de la foto, nos deleitó con histroias que recuerda de la voz de sus padres, y nos traslada con ellas a aquella época en la que se trabajaba de sol a sol y las palabras que llenaban las calles de este pueblo eran distintas a las de ahora. Pero es un goce recuperarlas, y echarlas a rodar de nuevo, sacarlas de los rincones y darles de nuevo su uso, su sentido. Una historia nos lleva a otra... Un final genial, celebrando además el cumpleaños de Encarnita, que nos sorprendió con mistela y pastas deliciosas.

Calentando motores para mañana.

Ays, qué a gusto me encuentro en este pueblo y con esta gente.

Kms 124 + 2218 = 2342

Al Looking Dango es, creo, la tercera vez que vengo. Este bar lo organiza Kaoz, Carlos Ortiz, un narrador colombiano "loco mi hermano" como dice él. Incontinente verbal y majo, que le digo yo. El bar ha cambiado de dueño, pero mantiene su encanto.

En el viaje me acompaña Merce, y llena los kilómetros con ese acento villeneroconquensemanchego que salpica de Eas la noche. A la ida un montón de retazos de vida de tantos años sin vernos. El viaje se hace coro. La sesión también.

El público un encanto, claro. El escenario es un poco alto, pero la gente se hace cercana y las historias van y vienen llenando de silencio y emociones todo el bar.

La verdad es que es una sesión disfrutada al máximo. Acabamos cerca de la una, sorprendidos por cómo pasa el tiempo.

Encantado vuelvo con Merce a Iniesta. El cielo parece estar transparente, dejando ver el telón que sustenta a las estrellas.

En Pasos, somos cinco más.

Besos

Kms 254 + 1964 = 2218

Vuelvo a este pueblo conquense. Estaré aquí hasta el viernes. El viaje hoy es más soleado y, al no ver nubes, puedo disfrutar del paisaje que va quedando a ambos lado de la carretera.

En la biblioteca, vuelvo a encontrarme, con gusto, con este grupo de lujo. Seguimos trabajando los cuentos. Visualización, gesto, miradas... y poco a poco el cuento va tomando forma y voz y se va oyendo... Hoy, parece que esas dos horas y media, se han hecho cortas. Da gusto trabajar así, con gente con ganas y con una bibliotecaria "motor" que cree en lo que hace y en el valor de su trabajo. Vamos, es mi opinión.En el grupo, una sorpresa. Merce, una villenera que es la profesora ahora del grupo de animación, que también viene al curso. Me cuesta ubicarla, de repente, aquí, en Iniesta. La vida esta, que da vueltas, y como hay personas que no nos estamos quietas, pues mira, nos vamos llevando estas sorpresas agradables que llenamos de abrazos.

En este mes de febrero andaré por

7 mi, 8 ju y 9 vi INIESTA, cue
16.00 h. Curso de iniciación a la narración.
Segunda parte. En el Centro Social Polivalente. El viernes acabaremos con una sesión para adultos.

7 mi ALBACETE, abc
22.30 h. NUDO
Sesión juvenil/adulta. Pub Looking Dango. Avda. España, 47

11 do NOVELDA, alc
19.00 h. NUDO
Sesión juvenil/adulta. Ctro Social Gómez Tortosa, dentor del Novelda Cuenta

14 mi VALENCIA, vlc
18.30 h. La Llegada del Otro
IES Jordi de S Jordi
23.00 h. SESIÓN COLECTIVA
Sesión adulta sobre cuentos de amor. El duende, c/ Turia

15 ju AZUQUECA DE HENARES, gua
19.00 h. YAYERÍAS
Adulta. Biblioteca Municipal de Azuqueca

16 vi AZUQUECA DE HENARES, gua
10.30 h. NUDO 2
Sesiones concertadas con los IES

GUADALAJARA, gua
21.00 h. YAYERÍAS
Adulta. Salón de Actos del Instituto Brianda de Mendoza. Viernes de los cuentos.

17 sa MAJAELRAYO, gua
19.00 h. CUENTOS DE MALETA
Familiar. En el centro social.

19 lu ELCHE, alc
21.00 h. YAYERÍAS
Adulta. GRAN TEATRO de Elche. Comienza el FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA ORALIDAD, y este año, me han invitado

21 mi LA NUCÍA, alc
10.00 h. NUDO
Sesión concertada con IES, dentro del FESTIVAL INT. DE LA ORALIDAD
CABEZO DE TORRES, mur
21.00 h. YAYERÍAS
Adulta. Auditorio Municipal

22 ju VILLAESCUSA DE HARO, cue
15.30 h. El cuento en el aula
Charla concertada con el CPR de Belmonte

23 vi CUENCA, cue
18.00 h. CUENTOS DE MANTEL
Familiar. Biblioteca Fermín Caballero, Glorieta Gonzalez Palencia
20.00 h. REMIENDOS
Adulta. Biblioteca Fermín Caballero, Glorieta González Palencia

24 sa HONDÓN DE LAS NIEVES, alc
21.00 h. SESIÓN COLECTIVA
Sesión Colectiva de los narradores del Festival Internacional de la Oralidad. Casa del Pino

26 lu BURGOS, bur
20.00 h. SESIÓN COLECTIVA
Casa Cordón, Caja Burgos. Sesión compartida del Festival Internacional de la Oralidad.

27 ma BURGOS, bur
10.30 h. NUDO
Sesión concertada con IES dentro del Festival Internacional de la Oralidad.

28 mi BURGOS, bur
10.30 h. NUDO
Sesión concertada con IES dentro del Festival Internacional de la Oralidad.

Bueno. Nos vemos. Cuidaos en este mes de aires y fríos y lluvias y soles.

Un día sin cinco minutos de luz, un día sin uso de móviles...

Algo se mueve. Y eso siempre me gusta. Se mueve además desde abajo. Y eso me gusta mucho más. Cinco minutos sin luz fueron pocos. A mí me pilló en un atasco, en plena autovía Alicante - Murcia, y claro, ahí era más que peligroso apagar las luces, aunque estuviera parado. Apagué la radio y canté con Pau.
El... tren Chucuchucucha...ca El... tren chucuchucu...chá Hasia de... lante, hasia de... trás, este tren nunca para... ráááááá

No estaría de más pagar la luz un ratito cada noche. Apagar la tele, apagar el ruido, apagar el mundo y escucharnos, cantar, contarnos, jugar con las sombras de una vela, a las tinieblas...

A veces apagando la luz se encienden tantas cosas...

En el día de ayer eran los móviles. Y sí. Funcionó. A mí me sonó cuatro veces en todo el día. Cuatro veces. Me llegaron siete mensajes. Siete. Y sólo no pude evitar dos llamadas. Dos. No sé si a las operadoras les habrá servido. Pero creo que a nosotr@s sí.

Aún así, yo siempre preferiría los días CON.
¿Te imaginas un día CON Buenos Días? Un día en el que a pesar de que no nos conociéramos nos diéramos los buenos días. Seguro que acabaríamos el día con s momentos de sonrisa.
O un día CON un sueño. Todo el mundo escribiendo, o dibujando un sueño. O un día CON gente amiga. Vamos al campo a celebrarlo, a comer, como antes, a jugar al Brilé, a la viuda, al torneo, al pañuelo, a cara cruz colita...

Ojalá todo el mundo pudiera celebrar los días CON.

Saludos

.- Luna Lunera

Cascabelera, decía la canción, aunque hay algunas mucho más bonitas.

Hoy hay una llena. Preciosa. Suspendida por un hilo invisible colgado de vete tú a saber dónde, pero no importa. La luna tiene algo que emboba, como el fuego, como una mirada, como el amor, como un sueño, un deseo, como todas esas cosas que te embriagan y no puedes dejar de estar ahí.

A mí me gusta celebrarla, me gusta disfrutarla. Es un regalo

Un regalo que comparto.

Besos luneros, en este frío febrero.

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