Es mi sexta actuación en el año y, tras un genial encuentro con los Légolas, en la ciudad donde hace años viví, Alcalá, vengo hasta Leganés, recogiendo antes a Ventura y un par de amigos más (Patxi y un malagueño mu graziozo, un no parar). En el local ya están los Légolas y extensiones y más gente querida, entre ellas Paqui (de nuevo) con una amiga de Leganés y Lorena de Volvoreta. Madre qué nervios.


El local es chiquitín. Chiquitín que cuando Ventura me dijo que se llenaba con más de 70 personas pensé en cómo nos íbamos a organizar. Es un lugar de dardos, con dos dianas, una televisión de plasma, una barra todo lo fondo del local (con su cocina) y una columna en medio.

La gente va llegando puntual. Esperamos a que acabe le primer tiempo del fútbol y sin rechistar se apaga la tele, se coloca la gente (unos 70) ¡de pie! y comienzo a contar. Es genial el silencio y la atención, es inmediata la implicación y la entrega a las historias, casi no tengo que hacer nada para que se de la complicidad. La primera parte surge y pasa sin interrupción ni ruido alguno. Mientras voy contando las historias voy por dentro reparando en que es sábado pro la noche, que en el público hay un montón de gente joven, que son las 12.00 y que lo estamos pasando bien.


Para el descanso llegan sandwiches, cortesía del local, de salami, claro y queso. La segunda parte es aún mejor. Los guardias civiles de Los mellados sobrevuelan el poco espacio aéreo que queda libre en el locar, pero no pasa nada, la gente le hace sitio. Sin parar, solo para reírnos y disfrutar. Un lujo, pero lujo lujo de los grandes. A este sitio hay que volver.

Al acabar son muchas las felicitaciones, y más las direcciones que me apuntaron en mi libretica para estar informados de mis movimientos laborales (que yo el cuerpo lo muevo lo justo). Muchos me decían que les había encantado. He visto al santo -decía uno, pero para mí que había fumado.

Daniel el dueño se lo había currado, con su gente, sus clientes. Encontrar un público de variada edad, que mantiene una escucha y un disfrute profesionales durante hora y veinte DE PIE, merece que me quite el sombrero y que la próxima vez que vaya les entregue lo mejor que pueda de mis historias.

De momento me veo obligado a hacer fotos con el móvil, ya lo siento. A ver si tengo suerte y en un paseo me pide un turista que le haga un par de retratos.

De vuelta, en la noche, vine pensando en la vida de barrio, esa que pude disfrutar en la infancia y que hace que uno se pueda saludar con el nombre y las ganas al cruzarse por la calle con su gente. Todo un privilegio en estos tiempos y, que sin duda, la gente de El Arco goza. Y eso se nota. Fue una guinda genial a cuatro días de trabajo en el centro peninsular, a un día maravilloso con amigos queridos y al arranque de año nuevo. Gracias público del Arco.


5 comentarios:

    Felix con tu permiso te enlazo en mi blog como Narrador de primera.
    Fue un honor escucharte en Zaragoza en El Pequeño Teatro de los Libros

     

    Antes no quise dejar anónimo mi comentario.

     

    Por favor, claro y gracias por enlazar. He paseado por tu blog que creo que hacía cuando tenía otro nombre. No sé si conoces el de la biblioteca de los elefantes donde cada lunes comentamos un álbum. Es una suerte encontrar personas con las que compartes una pasión.

    http://bibliotecadeloselefantes.blogspot.com

    Un saludo y gracias, de nuevo.

     
    On 24/1/10 19:57 Pedro dijo...

    Espectacular, inmenso, colosal,...

    Que noche. El clima fue extraordinario, no paramos de reir,... aunque había escuchado casi todos los cuentos, no me canso de volver a escucharlos. Lo que no sé es cómo vamos a entrar todos la próxima vez, con ese éxito se correrá mucho la voz (aunque suene mal).

     

    Qué noche, es cierto Pedro. Lo pasé genial. Y la próxima pues... yo que sé, en Octubre (Elche) ya tuvimos que abrir las ventanas para que la gente que estaba en la calle pudiera escuchar... Un lujo. Ya veremos cómo nos organizamos.

    Gracias por comentar

     

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